Un hallazgo arqueológico significativo ha tenido lugar en el noreste de Egipto, donde se ha descubierto la parte superior de una imponente estatua del antiguo rey Ramsés II, en un sitio conocido como Tell El-Faraoun. Esta impresionante pieza, que pesa más de 5 toneladas y mide aproximadamente 7 pies de altura, promete enriquecer nuestra comprensión del arte y la cultura de la época faraónica.
Según el reporte, esta estatua probablemente formó parte de un conjunto de tres que originalmente adornaron un templo. Sin embargo, se cree que no pertenecía al templo de Tell El-Faraoun, sino que fue esculpida para un templo en Per-Ramesses, la capital histórica edificada por Ramsés II en el siglo XIII a.C. Este último se considera uno de los faraones más poderosos de Egipto, cuya influencia se extendió a lo largo de su reinado, que abarcó desde aproximadamente 1279 a.C. hasta 1213 a.C.
Hisham El-Leithy, secretario general del Consejo Supremo de Antigüedades, destacó que este descubrimiento ofrece valiosas evidencias sobre cómo las estatuas eran trasladadas y reutilizadas durante el Imperio Nuevo, especialmente en los centros regionales conectados a las grandes capitales reales. La importancia de este hallazgo radica no solo en su tamaño y en el arte que representa, sino también en lo que revela sobre la logística y los ritmos de vida de la época.
Recientemente, en 2024, se había descubierto otra sección de una estatua de Ramsés II, también correspondiente a la parte superior, en el sitio arqueológico de El Ashmunein, como parte de una misión egipcio-estadounidense. Se cree que esta nueva pieza está relacionada con una sección inferior descubierta en 1930 por el arqueólogo alemán Gunther Roeder. Estos hallazgos están comenzando a ofrecer un panorama más completo de la iconografía y ceremonial de la antigua Egipto.
El fragmento recién descubierto ha sido transportado rápidamente a San El-Hagar, a unos 10 kilómetros al norte del lugar de su hallazgo, donde se resguardará en un centro de almacenamiento. La preservación de estas piezas es crucial para futuros estudios y para el enriquecimiento de los acervos culturales y arqueológicos del país.
A medida que continúan los esfuerzos de excavación y estudio en Egipto, cada nuevo descubrimiento no solo añade piezas al rompecabezas de la historia antigua, sino que también invita a la reflexión sobre la grandeza y la complejidad de una civilización que ha dejado un legado duradero en la historia de la humanidad.
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