A finales del siglo II d. C., el miembro de una prominente familia de senadores y funcionarios romanos en Hispania, Plotius Vigor, llevó a cabo una orden sorprendente en una cantera situada en el actual término municipal de Campos de Paraíso, en Cuenca. La creación de un templete, o “edicula”, dedicado a la diosa Minerva, ha cobrado notoriedad recientemente gracias a un estudio que revela la importancia de esta deidad en la próspera Segóbriga durante esa época.
La excavación de canteras en esta región no era inusual, ya que los romanos extraían bloques de arenisca para diversas construcciones. Sin embargo, el reciente hallazgo de una imagen de Minerva, junto con un epígrafe votivo, ha resaltado un aspecto menos conocido de esta actividad: su dimensión simbólica y religiosa. La figura de la diosa, representación de sabiduría y estrategia, se encuentra en un espacio a apenas 15 kilómetros de Segóbriga, en una zona todavía vinculada a la rica extracción del “lapis specularis”, el yeso translúcido que adornaba ventanas y contribuyó a la riqueza de la comarca por siglos.
El santuario, tallado en la roca arenisca, presenta una pequeña fachada con dimensiones precisas de 0.70 metros de ancho por 0.50 metros de altura. En él, se yergue una imagen de Minerva, armada con lanza y con un escudo, mientras se observa un mochuelo, símbolo de la sabiduría que la diosa personificaba. La escena, aunque deteriorada por el tiempo, sigue siendo identificable gracias a los rasgos formales conservados.
Más allá de su función como lugar de devoción, este espacio sirvió como un recordatorio de los vínculos entre el trabajo y lo sagrado. La inscripción grabada en su base, que le da nombre a la divinidad y menciona a su dedicante, Plotius Vigor, revela la conexión personal y comunitaria con las divinidades, algo fundamental en la práctica religiosa romana.
Investigadores destacan que la “gens Plautia”, a la que pertenecía Plotius, tenía un trasfondo plebeyo aunque desempeñó importantes roles administrativos en Hispania. Este hallazgo no solo documenta la religión practicada en ese tiempo, sino que también evidencia cómo ciertas áreas de actividad productiva pudieron adquirir un significado religioso profundo.
Los arqueólogos señalan que el santuario rupestre de Minerva en Campos del Paraíso no solamente representa un valioso testimonio de la religión romana en el territorio segobrigense, sino que también invita a reflexionar sobre la evolución de los espacios de culto en relación con las actividades económicas de la época. La reciente investigación reafirma la idea de que la religión romana se manifestaba en una variedad de contextos, desde grandes santuarios urbanos hasta enclaves rurales, donde la comunidad buscaba la protección divina en sus labores diarias.
Este descubrimiento, publicado en la revista “Mantva”, se convierte en un importante aporte para entender la religiosidad antigua en Hispania y, más ampliamente, en la narrativa de la historia romana en el territorio. Al transformar una simple cantera en un lugar de devoción, Plotius Vigor dejó una huella que va más allá de lo material, resonando en el tiempo y conectando a las comunidades con su herencia cultural.
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