Un estremecedor caso de encierro y abuso extremo fue revelado en Waterbury, Connecticut, luego de que un incendio en una vivienda de la calle Blake permitiera el rescate de un hombre que, según su testimonio, había estado cautivo durante más de dos décadas por su propio padre y madrastra.
El hecho salió a la luz tras un reporte de emergencia a los servicios de bomberos locales, quienes acudieron al lugar al detectar una densa bruma de humo. Al ingresar al domicilio en llamas, los socorristas hallaron al hombre dentro de una habitación de apenas dos por tres metros, con el techo parcialmente desplomado por el fuego. El rescatado, que pesaba cerca de 30 kilogramos, fue trasladado de inmediato a un hospital en una ambulancia, donde se le administró oxígeno para estabilizarlo.
Fue durante este traslado cuando el hombre, de 32 años, comenzó a relatar una historia que conmocionaría a toda la comunidad. Según contó, había estado encerrado desde los 12 años, confinado casi todo el día en un espacio reducido, sin acceso a un baño, sin poder asearse ni recibir atención médica. Sobrevivía con escasos alimentos, usualmente un solo sándwich que apenas podía masticar, pues sus dientes estaban dañados por caries avanzadas.
La pestilencia corporal que notaron los médicos al recibirlo en el hospital fue, según explicaron, producto de no haberse bañado en más de un año. El paciente aseguró que su única salida del encierro fue gracias a que él mismo provocó el incendio, consciente del riesgo de morir quemado, pero decidido a recuperar su libertad. Encendió el fuego dentro de la habitación, buscando escapar del cautiverio en el que sus propios padres lo habían mantenido por más de 20 años.
Las autoridades confirmaron su identidad: se trataba de un joven reportado como desaparecido en 2005, cuyo caso fue durante meses objeto de búsquedas por parte de amigos, familiares y docentes. De acuerdo con archivos del Departamento de Niños y Familias de Connecticut, en aquel entonces existían antecedentes de denuncias relacionadas con su situación. Se recibieron reportes que hablaban de un niño desnutrido que robaba comida en la escuela o buscaba sobras en la basura. Sin embargo, en ese momento las autoridades concluyeron que gozaba de buena salud, y la investigación por posible abuso no prosperó.
La última vez que la policía había acudido al domicilio fue el 18 de abril de 2005, a raíz de una denuncia hecha por el propio padre del menor, quien alegaba que su hijo era acosado por un grupo de personas. Desde entonces, el niño no volvió a ser visto en público.
Steve Brownell, oficial del Departamento de Policía de Waterbury, ofreció un crudo testimonio tras ver al hombre rescatado, comparando su aspecto físico con el de un sobreviviente del Holocausto. La gravedad del caso ha generado una ola de indignación tanto a nivel local como nacional.
Hasta el momento, se ha confirmado que la madrastra del hombre, identificada como Kimberly Sulliven, de 57 años, fue detenida y procesada en el Tribunal Superior de Waterbury. Enfrenta cargos por secuestro, agresión, crueldad, retención ilegal e imprudencia temeraria. De ser hallada culpable, podría enfrentar una sentencia de cadena perpetua.
El caso continúa en desarrollo mientras las autoridades siguen investigando el papel del padre biológico, así como las circunstancias que permitieron que este encierro pasara desapercibido durante tanto tiempo.
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