En la carrera espacial actual, los cohetes superpesados son la clave para la exploración de la Luna, Marte y más allá.
El Saturno V fue el cohete que permitió a los Estados Unidos conquistar la Luna en los años 70, pero el N1 soviético falló en su intento debido a la falta de motores adecuados.
Actualmente, el SLS de la NASA es la apuesta para el futuro, con la capacidad de carga más alta y el mayor empuje jamás construido.
El CZ-9 de China se espera que haga su vuelo inaugural en 2030 y tenga la capacidad de llevar taikonautas a la Luna.
Starship de SpaceX reemplazará al Falcon Heavy y a la nave Dragón para transportar cargas y seres humanos a la órbita baja, la Luna, Marte y más allá, y tiene la capacidad de transportar hasta 150 toneladas a la órbita baja.
Además, en la década de 1960, Vladimir Chelomei propuso los cohetes UR 700 y UR 900 para viajar a la Luna y Marte, pero nunca se construyeron. Y, finalmente, el proyecto Yenisei de Rusia, del cual se sabe muy poco, es uno de los pocos que podría utilizar metano como combustible para su reutilización.
Aunque la NASA planea el vuelo circunlunar tripulado para 2024, Rusia y China también planean el alunizaje en la siguiente década.
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