En la costa de Supe Puerto, donde el desierto abraza al océano en la costa pacífica de Perú, la civilización más antigua de las Américas sigue desvelando la complejidad de su mundo. Recientemente, el ministerio de cultura peruano anunció el descubrimiento de una estructura arquitectónica que servía para fines astronómicos en el antiguo asentamiento de Áspero, una parte crucial del antiguo urbanismo de Caral, que floreció entre 3000 a.C. y 1800 a.C.
Este hallazgo se suma a descubrimientos anteriores que han resaltado la rica vida social y simbólica de la zona. Según los arqueólogos de Áspero, la astronomía jugó un papel fundamental en la vida cotidiana de sus habitantes. Observando los movimientos del sol, la luna y las estrellas, los antiguos residentes podían prever cambios climáticos, mareas y la disponibilidad de recursos marinos, factores vitales para una pesca efectiva y la recolección de mariscos.
El arqueólogo Aldemar Crispín subraya que la medición del tiempo se interrelacionaba estrechamente con las actividades cotidianas de la población, facilitando el comercio entre pescadores de la costa y comunidades agrícolas del valle. Se ha identificado una zona dedicada al registro de fenómenos celestiales y su interacción con el entorno natural, liderada por Ruth Shady, quien descubrió los sitios de Caral en 1994.
La ubicación de este observatorio, estratégicamente near construcciones piramidales, ofrece una vista panorámica que abarca la costa y la cuenca baja del valle de Supe. Los investigadores han documentado cuatro periodos constructivos, revelando cambios arquitectónicos y funcionales significativos a lo largo del tiempo. El espacio pudo haber comenzado como un edificio ceremonial que, con el tiempo, fue remodelado para incluir una plataforma ovalada con una piedra vertical en el centro, símbolo de ritos andinos asociados con la observación estelar.
Este descubrimiento reafirma la teoría de que la civilización más antigua de las Américas logró gestionar su entorno de manera sostenible, gracias a un profundo entendimiento del territorio y el cosmos, largas eras antes que otras sociedades globales. Actualmente, un equipo multidisciplinario evalúa las capas de suelo y los materiales recuperados en el sitio para establecer una cronología precisa mediante datación por radiocarbono.
A medida que se revelan más secretos de esta antigua civilización, sigue surgiendo la admiración por el sofisticado conocimiento que poseían sobre su entorno y los cielos, un legado que continúa impactando nuestra comprensión de la historia precolombina.
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