Una fascinante noticia llega desde Costa Rica, donde se ha descubierto una nueva especie de rana que habita en los cafetales del país. Con menos de cuatro centímetros de longitud, estos pequeños anfibios han sido hallados en la región del Pacífico central, específicamente en San Lorenzo de Terrazú, al sur de la capital, San José. Su descubrimiento resalta la rica biodiversidad de la nación tropical, así como los desafíos que enfrentan sus ecosistemas.
Conocida como “rana de las nacientes”, esta especie es exclusiva de Costa Rica y se caracteriza por su coloración verdosa y sus manchas oscuras. Durante la noche, su canto corto y agudo se escucha en los arbustos de café, donde busca sombra y alimento. A pesar de su nombre, su dieta se compone de pequeños insectos, no de los granos de café. La rana presenta una peculiaridad notable: los machos tienen una garganta translúcida que se infla al cantar.
El avance de la investigación ha sido liderado por Wagner Chaves-Acuña, quien ha señalado que, aunque estas ranas prosperan en el ecosistema cafetalero, este ambiente también puede ser perjudicial para ellas. El uso de pesticidas en la agricultura es una gran preocupación, ya que estos productos químicos pueden contaminar los riachuelos donde viven y se desarrollan los renacuajos. Chaves-Acuña advierte que los venenos pueden viajar por el aire y afectar los sistemas acuíferos.
Por si fuera poco, el biólogo Jonathan Navarro, del Instituto Internacional de Conservación y Manejo de Vida Silvestre, ha resaltado otras amenazas a esta especie. La pérdida de hábitat, resultado de la invasión de áreas protegidas y la eliminación de vegetación, está afectando gravemente a estas ranas. A medida que se destruyen los refugios que necesitan para sobrevivir y reproducirse, su población se ve amenazada.
Marilyn Ureña, bióloga involucrada en el estudio, ha indicado que, aunque en el pasado era común encontrar estas ranas en quebradas, su avistamiento se ha vuelto menos frecuente, lo que genera alarmas sobre su estado actual. Este hallazgo no solo subraya la importancia de preservar la biodiversidad en Costa Rica, sino que también plantea interrogantes sobre la sostenibilidad del cultivo del café y su impacto en el entorno.
La conservación de especies como esta nueva rana es crucial, ya que simboliza la riqueza natural que se puede perder si no se toman medidas adecuadas. La comunidad científica y ambientalista está llamada a trabajar en conjunto para asegurar un futuro para estos habitantes del ecosistema cafetero, recordándonos que cada pequeño ser vivo tiene un papel en la compleja red de la vida.
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