Un cataclismo de dimensiones extraordinarias sacudió el pequeño pueblo de Blatten, ubicado en el sur de Suiza, cuando un glaciar se deslizó de forma masiva el 28 de mayo de 2025, resultando en la desaparición de una persona y la destrucción parcial de toda la localidad. Las autoridades habían ordenado la evacuación del pueblo, que alberga a 300 residentes, la semana previa debido a los peligros que se presentaban.
El alcalde del pueblo, antes de la evacuación, expresó su profunda tristeza: “Perdimos el pueblo hoy, pero no nuestro corazón”. Este sentimiento resuena en la comunidad, ahora marcada por el desastre. A las 15:30, hora local, se produjeron los primeros deslizamientos, afectando principalmente el glaciar de Birch, según indicaron los organismos de emergencia del cantón de Valais.
Jonas Jeitziner, responsable del servicio regional de gestión de emergencias, reportó que varias viviendas del pueblo han quedado devastadas. Este deslizamiento no fue completamente inesperado, ya que se había advertido sobre la posibilidad de tales incidentes en días anteriores.
Este evento ha captado la atención de la comunidad científica y el público en general. Imágenes compartidas a través de plataformas digitales como YouTube muestran un torrente de hielo y rocas descendiendo de la montaña hacia el valle donde se ubica el río Lonza, arrastrando todo a su paso. La magnitud del fenómeno es impactante; se estima que fueron tres millones de metros cúbicos de rocas los que se desprendieron en un solo movimiento. Raphaël Mayoraz, encargado de la gestión de riesgos naturales en la región, destacó la singularidad del evento, describiéndolo como “muy pero que muy excepcional” y “extraordinario” desde un punto de vista histórico.
No hay precedentes recientes que se asemejen a la magnitud de este deslave, lo que añade una capa de preocupación sobre los efectos del cambio climático y la estabilidad de los glaciares en la región alpina. El consejero federal de Medio Ambiente, Albert Rösti, refrendó esta inquietud, subrayando la importancia de la atención hacia estos fenómenos naturales.
Con los esfuerzos de recuperación apenas comenzando, la comunidad enfrenta un futuro incierto. Las autoridades continúan trabajando en la búsqueda de la persona desaparecida y en evaluar el daño, mientras los ecos de este desastre resuenan tanto en el corazón de los habitantes de Blatten como en el ámbito más amplio de los desafíos que enfrentan las regiones montañosas en Suiza y otras partes del mundo.
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