Un trágico deslizamiento de tierra en la localidad de Hanjia, en el condado de Pengshui, al suroeste de China, ha dejado un saldo devastador: al menos ocho personas han perdido la vida y 34 se encuentran desaparecidas. El suceso ocurrió a las 9:08 de la mañana, sepultando casi diez edificios residenciales bajo toneladas de tierra y rocas. Las imágenes compartidas por los medios estatales muestran cómo la masa de tierra se desploma sobre calles llenas de viviendas y comercios, mientras residentes huyen en medio de una densa nube de polvo.
Las autoridades han evacuado a más de 1,100 personas de la zona afectada, una medida crucial ante la magnitud del desastre. De las 18 personas rescatadas con vida, desafortunadamente, ocho fallecieron posteriormente, y al menos dos sufrieron heridas graves. El alcalde local, Ren Xujiang, ha informado que los equipos de rescate están trabajando arduamente utilizando excavadoras para despejar los escombros que obstruyen las vías de acceso.
La inestabilidad del terreno ha complicado las labores de rescate. Un funcionario local alertó sobre el riesgo de nuevos deslizamientos, lo que llevó a las autoridades a cortar el suministro de agua, electricidad y gas en un radio de un kilómetro alrededor del área afectada. En respuesta al desastre, el Ministerio de Gestión de Emergencias ha activado el nivel 2 del sistema de respuesta nacional, movilizando a más de 800 efectivos para asistir en las operaciones de rescate. Además, se han enviado más de 8,000 artículos de ayuda, entre los que se incluyen tiendas de campaña y kits de emergencia para las familias desplazadas.
El presidente Xi Jinping ha solicitado una investigación exhaustiva sobre las causas del deslizamiento y ha urgido a eliminar otros peligros geológicos en el país. El Ministerio de Hacienda, en coordinación con el Ministerio de Gestión de Emergencias, ha asignado 50 millones de yuanes, equivalentes a aproximadamente 7.36 millones de dólares, para financiar las operaciones de búsqueda y brindar asistencia a los afectados.
El condado de Pengshui, que limita con las provincias de Hubei y Guizhou, se encuentra en una región accidentada por formaciones kársticas, un entorno que aumenta la vulnerabilidad a deslizamientos, especialmente tras intensas lluvias. Este incidente se produce menos de dos semanas después de otro corrimiento en la provincia de Gansu, que dejó un saldo de 21 muertos y 12 desaparecidos, lo que resalta la creciente preocupación sobre la gestión de riesgos geológicos en el país.
Con el sismo en la memoria reciente y las inclemencias del tiempo como un recordatorio constante, la necesidad de una respuesta lógica y preventiva se vuelve más urgente que nunca.
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