Un devastador deslizamiento de tierra ha golpeado Nepal, dejando hasta el momento un saldo trágico de 95 fallecidos y 28 miembros de la policía desaparecidos. El portavoz Abi Narayan Kafle confirmó la magnitud de esta catástrofe, que ha movilizado a las autoridades en una búsqueda incesante para encontrar a supervivientes entre los escombros.
Las horas posteriores a la tragedia han sido caóticas, con 384 turistas aún sin ser localizados. De este total, 291 son extranjeros, lo que ha intensificado la preocupación internacional. El torrente de lodo y desechos, originado por el desborde de un río, ha arrasado edificios en varias localidades, incluyendo Syabrubesi, un punto crítico en la popular ruta de senderismo de Langtang y lugar de peregrinaciones hindúes hacia Kailash Mansarovar.
Imágenes impactantes compartidas por la policía muestran el desastroso panorama: ríos desbordados que arrastran casas y vehículos. Entre los testimonios, un profesor de 34 años, Suman Chalise, recordó haber visto cómo las aguas se llevaban por delante varios camiones, dejando a su paso una devastación nunca antes presenciada por él.
La situación ha llevado al presidente chino, Xi Jinping, a ordenar una operación de rescate a gran escala, pues el deslizamiento también ha tenido repercusiones en el lado chino de la frontera, donde el puerto de Gyirong ha sido severamente afectado. La cadena estatal china ha reportado también “numerosas víctimas” y desaparecidos en esta zona.
La Oficina de Turismo de Nepal ha indicado que, de acuerdo con un registro preliminar, 384 viajeros son considerados desaparecidos en las áreas impactadas. Esto ha elevado la angustia entre familiares y amigos que esperan noticias de sus seres queridos.
Las inundaciones y los deslaves son comunes en Nepal durante la temporada de monzones del verano boreal, un fenómeno que los científicos advierten se ha intensificado debido al cambio climático. Las autoridades han emitido advertencias para que las personas que residen cerca de ríos se alejen de las orillas, aunque el alcance total del daño aún se desconoce.
La comunidad internacional observa con atención este trágico suceso, mientras las operaciones de rescate continúan en un intento de aliviar el sufrimiento y reducir al mínimo el número de víctimas. Las esperanzas de encontrar a más supervivientes se mantienen, aunque el panorama es desolador. En momentos como este, la resiliencia y la solidaridad se vuelven fundamentales en la recuperación de una nación que ha sido golpeada por la naturaleza de forma incesante.
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