Un fuerte eco de tristeza y descontento resonó este sábado en San Juan Chamula, Chiapas, cuando unas 200 personas, entre familiares y amigos, se unieron para dar el último adiós a Róyer Pérez Jiménez, un joven de 19 años cuyo trágico deceso bajo custodia migratoria estadounidense ha encendido una ola de indignación. Su muerte, ocurrida el 16 de marzo de 2026 en un centro de detención del condado de Glades, Florida, levantó serias interrogantes sobre las prácticas del Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE).
Róyer llegó a Estados Unidos a los 15 años con la aspiración de “triunfar y ayudar a su familia”, según su tío, Manuel Pérez. Sin embargo, su viaje se tornó fatal cuando fue detenido el 22 de enero, tras ser acusado de resistirse a la autoridad y proporcionar una identidad falsa; una acusación que su familia califica de injusta y “fabricada”, argumentando que el joven no dominaba el inglés y se confundió en su defensa.
El gobierno mexicano no tardó en reaccionar ante esta pérdida, calificando la muerte de Róyer como “inaceptable”. Desde enero de 2025, se han registrado 14 fallecimientos de ciudadanos mexicanos bajo custodia del ICE, lo que ha llevado a las autoridades a expresar su preocupación por una “tendencia alarmante”. La familia de Róyer, aún en duelo, exige a gritos una investigación exhaustiva sobre las circunstancias de su muerte, que las autoridades han clasificado como un “presunto suicidio”, aunque esta versión es objeto de investigación.
Según la información proporcionada por ICE, el joven fue ingresado en su custodia el 21 de febrero y, al momento de su ingreso, negó tener problemas de salud mental y dijo no tener intenciones suicidas. Sin embargo, las circunstancias que rodean su muerte han sembrado la duda en su familia, quien señala que el cuerpo presenta lesiones en el omóplato y la mano izquierda, lo que sugiere la posibilidad de un homicidio. “Queremos que se investigue a fondo porque consideramos que no fue suicidio”, afirmó Manuel Pérez, resaltando la necesidad de claridad y justicia.
Las autoridades consulares mexicanas han advertido que estos casos son parte de un patrón sistemático de negligencia por parte de las autoridades estadounidenses, lo que intensifica el sentido de urgencia para abordar las preocupaciones sobre la seguridad y el tratamiento de los migrantes.
A medida que se amplía el foco sobre la muerte de Róyer Pérez Jiménez, la discusión sobre la política migratoria en Estados Unidos sigue ganando relevancia. En un contexto más amplio, la serie de incidentes trágicos bajo custodia del ICE resuena con una preocupación creciente entre las comunidades migrantes y los defensores de derechos humanos, quienes piden reformas significativas para garantizar la seguridad y el bienestar de quienes buscan un nuevo hogar.
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