Chris Royer, exmodelo, comparte una fascinante metáfora para describir la experiencia de trabajar con el fotógrafo Duane Michals: “kinscvadászat”, un término húngaro que se traduce como “caza del tesoro”. Según Royer, cada proyecto con Michals era un viaje creativo donde se revelaban sorpresas y descubrimientos. Sin duda, este enfoque resuena en el legado del destacado fotógrafo, quien falleció a los 94 años el 9 de junio de 2023.
Nacido el 18 de febrero de 1932 en McKeesport, Pennsylvania, Michals mostró desde joven una inclinación artística. A los 14 años, ya asistía a clases de acuarela en el Instituto Carnegie de Pittsburgh. Tras obtener su B.A. de la Universidad de Denver en 1953 y cumplir con su servicio militar, se inscribió en la Escuela de Diseño Parsons, aspirando a convertirse en director de arte. Sin embargo, un viaje a la U.R.S.S. en 1958 cambió su rumbo. Las fotografías tomadas durante esta experiencia despertaron su pasión por la fotografía, lo que llevó a Michals a abandonar sus aspiraciones de diseño gráfico y enfocarse en la fotografía. Las imágenes de este viaje fueron la base de su primera exposición en la Underground Gallery de Nueva York en 1963.
En la década de 1960, mientras desarrollaba su carrera como fotógrafo de bellas artes, Michals comenzó a contribuir a las revistas de Condé Nast. Un notable primer encargo fue un retrato del músico Johnny Cash para la edición de noviembre de 1969 de Mademoiselle. A diferencia de los retratos convencionales, Michals capturó a Cash a través de una ventana, incorporando su propia reflexión en el encuadre, presentando al artista en un momento íntimo en su habitación de hotel.
La inclusión de su propia presencia en las imágenes se convirtió en un sello distintivo del trabajo de Michals. Su habilidad para entrelazar texto y fotografía, así como su innovación en la creación de narrativas mediante secuencias de imágenes, lo llevaron a ser considerado por el crítico Philip Gefter en The New York Times como “un artista de significativa relevancia”. Michals ha sido aclamado como “el padre de la secuencia narrativa fotográfica” y, en una época en la que muchos preferían permanecer en el armario, él vivió abiertamente su homosexualidad.
Durante las décadas de 1970 y 1980, Michals colaboró con Vogue, creando una variedad de contenidos que abarcaban desde las filmaciones de The Great Gatsby, donde retrató a Robert Redford y Mia Farrow en sus atuendos, hasta reportajes sobre el ballet de San Francisco y capturas de la renombrada diseñadora de joyas Elsa Peretti en su icónico estudio. Sus retratos de personalidades como Yves Saint Laurent, Dudley Moore y Philip Glass enriquecieron aún más su legado, consolidándolo como un innovador en el mundo de la fotografía.
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