Era 2018 cuando un japonés llamado Shoji Morimoto se encontró en una encrucijada. Recientemente despedido, su jefe le había señalado que no aportaba nada significativo en la empresa, sugiriéndole que su presencia era irrelevante. Sin embargo, en lugar de sentir desánimo, Morimoto vio una oportunidad singular. Decidido a cambiar su situación, tomó su teléfono y publicó un anuncio en una red social, en el que ofrecía su tiempo para “no hacer nada”. Este gesto inesperado marcaría el inicio de un singular emprendimiento.
Hoy, a sus 41 años y desde Tokio, Morimoto ha recibido más de 4.000 solicitudes y cuenta con más de 400.000 seguidores en la misma plataforma donde empezó. Con una modalidad de negocio simple, cobra entre 10.000 y 30.000 yenes (aproximadamente USD 63 a USD 191) por cada sesión de dos a tres horas, en la que su única obligación es estar presente. En 2026, se estima que sus ingresos anuales asciendan a cerca de USD 90.000, lo que le ha permitido sostener a su esposa e hijo.
Desde su lanzamiento, las peticiones que llegan a Morimoto son tan variadas como sorprendentes. Recibe llamados para acompañar a personas en momentos de importancia, como la firma de papeles de divorcio, o simplemente para estar cerca durante actividades cotidianas como comer, trabajar o pasear. Hay quienes lo contactan por videollamada, buscando compañía en momentos de soledad, y hasta ha sido llevado a dar trece vueltas en tren por la capital japonesa a lo largo de un día completo.
El encargo más prolongado que ha aceptado consistió en un recorrido ferroviario de 17 horas, durante el cual permaneció en silencio, simplemente presente. Un cuarto de su clientela repite esta experiencia, y uno de sus clientes ha llegado a solicitar sus servicios en 270 ocasiones. Aunque la mayoría son locales, también recibe turistas de otros países, incluidos Estados Unidos.
Un aspecto destacado de su negocio es que no ofrece servicios sexuales, ni establece relaciones de amistad con sus contratantes, manteniendo siempre la distancia emocional. Cada vez que concluye un encuentro, se despide de un extraño, manteniendo la naturaleza efímera de su servicio.
El éxito de Morimoto ha tallado un modelo de negocio que muchos no sabían que necesitaban. A pesar de que su primer anuncio se lanzó con apenas 300 seguidores, en poco tiempo su historia resonó en miles de personas, elevando su número a 100.000 seguidores. Este crecimiento lo llevó a convertir su actividad en su única fuente de ingresos.
En 2023, Morimoto optó por un esquema más flexible en el que los usuarios deciden el costo de sus sesiones, buscando experimentar un nuevo enfoque en su negocio. A pesar de la incertidumbre sobre la sostenibilidad de este modelo, su objetivo se centra en la diversión y la curiosidad de observar cómo funciona.
Más allá de la economía, la experiencia de Morimoto inspiró un libro titulado “Rental Person Who Does Nothing”, que compila relatos de su trayectoria, elaborado con la asistencia de un escritor y un editor. Su proceso creativo es fiel a su concepto: le interesa que otros cuenten su historia a través de sus propias vivencias.
A medida que continúa este viaje, Morimoto se siente satisfecho con su trabajo. Describe momentos felices al recibir nuevos mensajes de solicitud, conocer a nuevos contratantes o simplemente escuchar historias de extraños. Para él, el valor de “no hacer nada” reside en ofrecer compañía sin expectativas ni juicios, resaltando la importancia de los vínculos humanos en un mundo moderno donde muchas personas anhelan momentos de conexión sin estrés ni demandas.
Recibiendo alrededor de 1.000 solicitudes al año, atiende entre uno y dos clientes diarios. De aquel día en que su jefe lo despidió, Morimoto ha transformado el concepto de ser “inútil” en un próspero negocio y una poderosa filosofía de vida que resuena con la necesidad de muchos en la actualidad.
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