Pese a las afirmaciones de la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) de que “Colombia mantiene estables sus reservas de petróleo y gas”, el panorama es más complejo. Según un informe reciente, las reservas probadas de petróleo disminuyeron un 1% a finales de 2025, mientras que las de gas natural sufrieron una caída alarmante del 17%. Este descenso representa la mayor reducción registrada en años y plantea serias interrogantes sobre la seguridad energética del país.
Las cifras son reveladoras: las reservas probadas de petróleo se sitúan en 2,020 millones de barriles, suficientes para aproximadamente 7.4 años de producción, mientras que las de gas natural alcanzan 1,717 gigapies cúbicos, lo que equivale a 5.9 años. Si las tendencias actuales persisten, estas reservas se agotarán a finales de 2033 y mediados de 2032, respectivamente.
Analistas del sector han manifestado su preocupación por la forma en que se presentan estos datos. Sergio Cabrales, profesor de la Universidad de los Andes, señaló que el comunicado de la ANH no refleja la realidad de las reservas. Mientras que el ligero descenso en el petróleo puede parecer manejable, la caída en gas natural es significativa y no puede ser ignorada.
El informe señala que Colombia incorporó 257 millones de barriles a sus reservas en 2025, lo que representa que por cada 100 barriles producidos, se repusieron 94. Sin embargo, esta cifra es engañosa, ya que, como destaca Mauricio Téllez, la capacidad de reposición no ha logrado compensar la producción total, y las reservas de gas están cada vez más comprometidas.
El claro descenso en las reservas de gas, aproximadamente 347 gigapies cúbicos menos durante el año, es un signo de alerta. A pesar de que el nivel de recursos contingentes sigue siendo relevante, con más de 10 terapies cúbicos, estos también han disminuido más de un 5% en relación con el año anterior.
Por su parte, Naturgas ha señalado que la caída del 46% en las reservas probadas durante los últimos cinco años exige una pronta acción. La organización destaca que Colombia posee gas natural que permanece sin desarrollar en tierra firme y en las costas, y enfatiza que se dispone del conocimiento técnico para explotarlo.
Con la producción de petróleo nacional cayendo un 3.39% entre 2024 y 2025, pasando de 772,670 a 746,500 barriles diarios, el horizonte de autosuficiencia ha pasado de 7.2 a 7.4 años. Esta tendencia genera inquietudes sobre la capacidad del país para sostener su producción y satisfacer la demanda energética de su población.
En un momento donde la energía es más crucial que nunca, el futuro del sector energético colombiano parece depender de decisiones estratégicas inmediatas que prioricen el desarrollo y la gestión eficiente de los recursos hidrocarburíferos. Sin acciones decisivas, el país podría enfrentar complicaciones significativas en su camino hacia una seguridad energética sostenible.
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