Tras 26 años de esfuerzo y perseverancia por parte del pueblo wixárika, llega un momento crucial: este fin de semana se decidirá en París si la Ruta Wixárika, que conecta con sus sitios sagrados a Wirikuta, se inscribirá en la lista de Patrimonio Mundial de la UNESCO. Este proyecto, enmarcado en la 47ª sesión del Comité del Patrimonio Mundial, destaca el itinerario sagrado Tatehuarí Huajuyé (El camino de nuestro abuelo Fuego) como una de las rutas precolombinas más significativas que siguen vigentes en América.
La propuesta resalta la rica tradición cultural del pueblo wixárika y su inter conexión con el entorno natural en sus prácticas espirituales. Este recorrido sagrado de más de 500 kilómetros abarca varias entidades federativas: Nayarit, Jalisco, Zacatecas, San Luis Potosí y Durango. La participación activa de las comunidades wixaritari ha sido fundamental, contando con el respaldo de instancias gubernamentales como el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).
Se subraya la calidad excepcional de esta ruta, que incluye la relación de los sitios sagrados con elementos culturales esenciales, tales como el fuego, la lluvia, el maíz y el peyote, además de prácticas rituales ancestrales como la agricultura y la caza. El valor cultural de la Ruta Wixárika se manifiesta también en su arquitectura vernácula y en los rituales que giran en torno a cultivos.
No obstante, el desarrollo de la ruta enfrenta desafíos significativos. La minería, la urbanización, el uso de tierras privadas y un turismo cultural inapropiado representan amenazas latentes. Francisco Vidargas, líder de la Dirección de Patrimonio Mundial del INAH, expresó su preocupación sobre el impacto de los desarrollos turísticos que buscan explotar el potencial del peyote, especialmente alrededor de zonas cercanas como Real de Catorce.
Ante esta realidad, el presidente Andrés Manuel López Obrador firmó un decreto en 2023 que prohíbe a las mineras operar en cinco sitios sagrados wixáritari, protegiendo así áreas vitales de este patrimonio. Sin embargo, se hace un llamado urgente a la protección de la ruta, que contiene elementos frágiles y delicados que los wixaritari honran dejando ofrendas en su camino.
Se prevé la creación de una Unidad de Manejo para coordinar la gestión del bien serial y poner en marcha un Plan Integral de Manejo, Conservación y Salvaguardia (2024-2030), concebido con un enfoque biocultural. También se implementará un sistema de monitoreo supervisado por el Consejo Regional Wixárika, garantizando que la rica herencia cultural siga intacta para futuras generaciones.
Con la decisión inminente que podría transformar el estatus de la Ruta Wixárika, la comunidad espera que su legado y tradición sean debidamente reconocidos a nivel internacional. La propuesta, que inicialmente se inscribió como Ruta Huichol, podría ser modificada para llamarse correctamente Ruta Wixárika, un paso que muchos consideran esencial para el respeto a la identidad cultural de este pueblo originario.
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