La producción más ambiciosa en la historia del Pacific Northwest Ballet (PNB) está a punto de debutar. Con un presupuesto de 4 millones de dólares, la compañía se ha embarcado en una profunda reimaginación del clásico ballet “La Bella Durmiente”. Este ambicioso proyecto se llevará a cabo en un espacio escénico de McCall Hall y contará con solo 11 funciones hasta el 9 de febrero.
El director artístico de PNB, Peter Boal, quien tiene una trayectoria de 20 años en la compañía, lidera este esfuerzo monumental. Boal, quien también tiene una conexión personal con esta obra al haber interpretado previamente los papeles de Príncipe Désiré y el Pájaro Azul en el New York City Ballet, subraya la necesidad de una actualización. Si bien la versión anterior de “La Bella Durmiente” fue elogiada, Boal admite que era tiempo de un cambio.
La nueva producción incorpora influencias visuales del noroeste del Pacífico, convirtiéndola en una experiencia única para el público. Para ello, PNB ha colaborado con el renombrado diseñador de vestuario Paul Tazewell, conocido por su trabajo en “Hamilton” y “Wicked”. El proceso ha sido masivo, involucrando a estudiantes y miembros de la compañía en la creación de 268 trajes intricadamente diseñados, caracterizados por detalles, joyas y múltiples capas.
Además, el diseño escenográfico ha sido encomendado a Preston Singletary, un destacado artista de vidrio Tlingit. Singletary ha diseñado una imponente escenografía que incluye una doble escalera que se desvela en varias etapas a lo largo de la producción. Esta inversión no solo busca atraer a una nueva audiencia; también se prevé que el atractivo de esta versión fresca perdure en el tiempo, haciendo que siga siendo relevante para las generaciones futuras.
La dificultad de equilibrar el gusto de los suscriptores de larga data con el deseo de un público más joven por obras contemporáneas es un desafío constante. Sin embargo, Boal confía en que esta adaptación logrará captar la atención de diversos grupos. “La Bella Durmiente” no se encasilla en una mera recreación del ballet de 1890, sino que trae una narración fresca y emocionante. Con la inclusión de un titiritero de renombre, Basil Twist, y un enfoque renovado en la historia positiva que ofrece, PNB está apostando por una respuesta entusiasta del público.
Aunque esta versión actualizada solo se presentará durante dos fines de semana, el objetivo a largo plazo de la compañía es seguir ofreciendo esta experiencia renovada en el futuro, captando así mayores audiências y consolidando su legado.
Con un presupuesto adecuado y un equipo talentoso, el Pacific Northwest Ballet está preparado para dar un nuevo giro a un clásico, asegurando su lugar en el panorama cultural del noroeste del Pacífico. Esta producción promete no solo entretener, sino también enriquecer la relación del público con el ballet y su evolución a lo largo del tiempo.
Gracias por leer Columna Digital, puedes seguirnos en Facebook, Twitter, Instagram o visitar nuestra página oficial. No olvides comentar sobre este articulo directamente en la parte inferior de esta página, tu comentario es muy importante para nuestra área de redacción y nuestros lectores.


