La deuda pública de México se encuentra en el umbral de un récord histórico al cierre de este año, según recientes revisiones de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) en su Paquete Económico 2026. En un principio, el gobierno federal había proyectado que el saldo de los requerimientos financieros del sector público (SHRFSP) alcanzaría un 51.4% del Producto Interno Bruto (PIB). Sin embargo, esta proyección ha sido ajustada al alza, estableciéndose en un 52.3% del PIB, un nivel que supera incluso las cifras registradas durante la pandemia de COVID-19 y la crisis económica de 2020.
La SHCP, liderada por Édgar Amador Zamora, reafirmó que, a pesar de la volatilidad internacional, la deuda pública muestra una trayectoria estable y sostenible, respaldada por sólidos fundamentos macroeconómicos. Para el año 2026, se prevé que la deuda se mantenga en el 52.3% del PIB, lo que la administración de Claudia Sheinbaum califica como una senda estable y sostenible a mediano plazo.
No obstante, es crucial señalar que este indicador no necesariamente refleja la capacidad del gobierno ni de la población para enfrentar dicho endeudamiento. Según un análisis del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP), deben considerarse otros indicadores para evaluar con mayor precisión el costo y las implicaciones de la deuda.
Asimismo, se ha revisado la proyección de los requerimientos financieros del sector público, aumentando de 3.9% a 4.3% del PIB para este año, con una expectativa de disminución al 4.1% para el próximo.
Analistas económicos coinciden en que, a pesar de que el porcentaje de deuda ampliada alcanzará niveles históricos, se considera un nivel manejable. Pau Messeguer, economista en jefe de Multiva, subrayó que esta deuda es sostenible y refleja un compromiso del gobierno hacia finanzas públicas más saludables, gracias a una mejor recaudación de impuestos.
Por su parte, Julio Ruiz, economista en jefe de Citi México, destacó que la consolidación fiscal es fundamental para estabilizar la deuda en el 52.3% del PIB. Aunque la reducción del déficit podría llevar más tiempo, es alentador que el gobierno esté abordando estas cuestiones de forma activa, con miras a contener gastos y cumplir con las proyecciones de ingresos tributarios y petroleros.
Esta compleja situación financiera, que se ha desarrollado en un contexto de desafíos económicos globales, sigue siendo objeto de análisis y debate, reflejando tanto los riesgos como las oportunidades para el futuro de la economía mexicana. La información aquí presentada corresponde a la fecha de publicación original del análisis.
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