Uno de los grandes desafíos que enfrenta la presidencia de Claudia Sheinbaum es la significativa carga de deuda que ha heredado de Andrés Manuel López Obrador. Desde el inicio de esta administración, el problema del endeudamiento se ha hecho evidente, con los Requerimientos Financieros del Sector Público (RFSP) escalando de un 2.1% del PIB en 2018 a un alarmante 5.7% en 2024. Asimismo, el saldo acumulado de esta deuda pasó del 43.6% al 51.4% del PIB en el mismo periodo.
Si bien a primera vista, la comparación de la deuda de México con la de países como Japón, Francia, Estados Unidos y Reino Unido —quienes registran tasas de deuda del 134.6%, 105%, 96.5% y 93.7% del PIB, respectivamente— podría dar la impresión de que la situación en México no es tan alarmante. Sin embargo, una evaluación más completa muestra que las cifras no son tan favorables, especialmente al considerar la capacidad de pago de cada nación, que está ligada a sus ingresos.
En el caso de México, la deuda se ha duplicado en comparación con los ingresos anuales del gobierno, alcanzando un preocupante promedio de 2.3 veces mayor en 2024. Este deterioro en la capacidad de pago es evidente, ya que en 2018 la deuda representaba el 10.1% de los ingresos, cifra que se disparó a un 25.9% en 2024.
Para poder atender esta situación, el gobierno ha propuesto un plan para reducir el endeudamiento, estableciendo como meta una disminución del 5.7% a un 3.9% del PIB para este año. Esto implicaría reducir el gasto en 1.4 puntos porcentuales respecto a 2024 y aumentar los ingresos en 0.2 puntos porcentuales. Sin embargo, la viabilidad de cumplir con estas proyecciones es incierta, sobre todo ante un panorama de crecimiento económico limitado, con estimaciones de organismos internacionales como la OCDE que prevén una contracción del 1.3%.
Aumentando la complejidad de la situación, la presidenta Sheinbaum ha prometido recursos no presupuestados, incluyendo un posible reembolso del 1% de las remesas de los mexicanos en Estados Unidos y aumentos salariales para maestros asociados a la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE). Estos compromisos, aunque pensados para satisfacer necesidades urgentes, tienen el potencial de añadir presión sobre el gasto público.
Es crucial entender que la reducción del endeudamiento no es solo una meta política, sino una cuestión vital para la estabilidad financiera de México. A medida que el margen de maniobra del gobierno se estrecha, se enfrenta a la difícil elección entre mantener la misma inercia o asumir el costo político de tomar medidas decisivas para mejorar las finanzas del país.
La información presentada corresponde a la fecha de publicación original (2025-07-14 19:35:00) y refleja un contexto económico que invita a una evaluación cuidadosa y un diálogo proactivo sobre el futuro financiero de México.
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