En la última década, el enfoque del gobierno federal mexicano hacia la deuda ha experimentado un notable cambio. Desde mayo de 2016, la deuda interna ha incrementado su participación en el total, pasando del 64% a un impresionante 78% en mayo de 2026, según datos de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP). Este giro se ha fundamentado en la necesidad de reducir la exposición al riesgo cambiario. Cuando el peso se deprecia frente al dólar, la deuda externa se convierte en un desafío más costoso; por lo tanto, al financiarse mayormente en pesos, se mitiga el impacto de la volatilidad del tipo de cambio.
El Informe de Finanzas Públicas de mayo revela que el Saldo Histórico de los Requerimientos Financieros del Sector Público (SHRFSP) alcanzó los 18 billones 904,709 millones de pesos, lo cual representa un aumento del 2.9% respecto al año anterior, lo que origina que la deuda equivalga al 50% del Producto Interno Bruto (PIB). La SHCP ha asegurado que una gestión responsable de la política fiscal ha permitido mantener la deuda dentro de parámetros sostenibles.
Desglosando la deuda, se observa que la deuda en moneda extranjera, que asciende a 4 billones 123,069 millones de pesos, ha disminuido un 11.6% en comparación con el año anterior; una tendencia a la baja que refleja la apreciación del peso contra el dólar, lo que reduce el monto total en pesos. James Salazar, analista de Kapital Grupo Financiero, atribuye esta caída a la fortaleza del peso en el periodo correspondiente.
En contraste, la deuda interna ha tenido su mayor incremento en dos años. Para mayo de 2026, esta alcanzó los 14 billones 781,640 millones de pesos, un aumento del 7.8% frente al mismo mes de 2025. Esta estrategia gubernamental, que data desde el sexenio anterior, busca centrarse en el financiamiento del mercado local, reservando la financiación externa solo para oportunidades claras.
La evolución de la deuda interna es notable; pasó del 62.4% del total en 2018 al 78.2% en 2026. James Salazar explica que el gobierno ha preferido recurrir a la deuda interna para evitar depender de los mercados internacionales a menos que surjan condiciones muy favorables. Jorge Cano, de México Evalúa, destaca que para fortalecer el mercado local se han requerido diversas reformas estructurales desde administraciones anteriores, como la recuperación del grado de inversión y el desarrollo de nuevos instrumentos de deuda.
Sin embargo, a pesar de la narración de que la deuda está bajo control, se prevé que este año alcance un nivel histórico, según los Pre Criterios Generales de Política Económica para 2027. La SHCP estima que la deuda, en su medida más amplia, cierre el año en 20 billones 419,836 millones de pesos, lo que significa un 54.7% del PIB; una cifra superior a la proyección anterior del 54.3%. Este aumento se debe, en parte, a una revisión metodológica del PIB nominal realizada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) en 2025.
El gobierno mantiene sus previsiones de crecimiento económico entre 1.8% y 2.8% para este año, junto con una inflación proyectada del 3.7%. No obstante, analistas sugieren que el crecimiento podría ser aún menor, a la luz de las expectativas actuales, que pronostican una expansión de solo 1.1%.
Esta compleja interacción entre la deuda interna y externa, las proyecciones de crecimiento y la política fiscal, sigue siendo un factor determinante en la salud económica de México. La forma en que el gobierno maneje esta deuda en un entorno cambiante será crucial para su estabilidad a futuro.
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