Irán ha establecido una condición clara para cualquier acuerdo de paz con Estados Unidos: un alto el fuego en Líbano que involucre la retirada de las fuerzas israelíes del sur del país. Este cambio de dinámica se produce en un contexto donde las negociaciones entre Washington y Teherán están estancadas, principalmente debido a una disputa relacionada con la liberación de 24,000 millones de dólares en fondos iraníes congelados.
Abbas Araqchi, el ministro de Relaciones Exteriores de Irán, afirmó de manera contundente en una entrevista con Al Mayadeen: “Esta guerra terminará solo cuando termine también en Líbano.” Araqchi subrayó la necesidad de que el fin de la guerra en Líbano vaya acompañado de la retirada israelí de los territorios ocupados.
En este contexto, Naim Qassem, líder de Hezbollah, se opuso al acuerdo mediado por los Estados Unidos entre Israel y el gobierno libanés para detener los combates. Su rechazo se basa en que el pacto no incluye la salida de las tropas israelíes y que su grupo no fue parte de las negociaciones. A su vez, Israel ha declarado que no planea retirar ni suspender sus operaciones en Líbano, intensificando la tensión con Washington.
Mohsen Rezaei, asesor del líder supremo iraní, el ayatollah Mojtaba Khameneí, destacó que Hezbollah ha “hecho grandes sacrificios en la guerra reciente” y que Irán se mantiene comprometido con su apoyo al grupo. En declaraciones a CNN, Rezaei advirtió a Israel que debe abstenerse de retomar los ataques sobre Beirut, enfatizando que Líbano es parte inseparable de cualquier acuerdo.
El presidente del Parlamento libanés, Nabih Berri, y el presidente Joseph Aoun comparten una posición similar: cualquier retirada de Hezbollah del sur de Líbano debería realizarse de manera simultánea con la salida de las tropas israelíes. Aoun fue más explícito al acusar a la Guardia Revolucionaria de Irán de usar a Líbano como “moneda de cambio” en las negociaciones con Estados Unidos, una situación que calificó de “inaceptable”.
Las negociaciones para un acuerdo provisional que detenga la guerra, la cual comenzó el 28 de febrero con ataques de Estados Unidos e Israel a Irán, se encuentran paralizadas debido a la exigencia iraní de acceder a sus fondos bloqueados. Desde Teherán, Rezaei aseguró que la “pelota está ahora en el tejado de Trump”, instando al presidente estadounidense a desbloquear la situación.
Irán exige la liberación de 12,000 millones de dólares en el momento de la firma del acuerdo, y otros 12,000 millones en una fase posterior. Sin embargo, la Casa Blanca ha expresado reservas sobre esta estrategia, temiendo perder una herramienta de presión si se destraban los fondos demasiado pronto.
Si bien ambas partes han estado intercambiando borradores a través de mediadores paquistaníes, sus mensajes públicos son contradictorios. Teherán sostiene que las conversaciones están estancadas, mientras que el presidente Trump menciona que siguen en marcha y que un acuerdo podría anunciarse en los próximos días.
El conflicto no solo afecta a Líbano, sino que ha tenido repercusiones más amplias. Hezbollah ha reportado ataques contra tropas israelíes en el sur del país, lo que se suma a bombardeos aéreos israelíes sobre varias localidades libanesas. La Armada iraní, por su parte, ha afirmado haber disparado tiros de advertencia contra destructores estadounidenses en el Golfo de Omán, aunque el Comando Central de EE.UU. ha desmentido estos reclamos.
Este conflicto también ha impactado el comercio a través del Estrecho de Ormuz, que antes canalizaba cerca de una quinta parte del suministro mundial de petróleo y gas. La disminución en este tráfico ha conducido a un aumento de los precios del combustible y ha llevado al Programa Mundial de Alimentos de la ONU a advertir que millones de personas podrían enfrentar hambre.
Para cualquier acuerdo, Irán demanda acceso a miles de millones de dólares en ingresos petroleros, así como el levantamiento de sanciones sobre sus exportaciones de crudo. Mientras Trump insiste en que su prioridad es evitar que Irán desarrolle armas nucleares, Teherán asegura que su programa atómico es de carácter pacífico. El vicepresidente del Parlamento iraní, Hamid-Reza Haji Babaei, afirmó que el enriquecimiento de uranio es un derecho de Irán y que Trump debe reconocer el poder estratégico del Estrecho de Ormuz.
Los acontecimientos actuales subrayan la complejidad de las relaciones de poder en la región y las tensiones que siguen sin resolverse, donde las exigencias de cada parte parecen estar lejos de converger en un acuerdo sostenible.
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