Israel y Hamás han iniciado conversaciones indirectas en Egipto con el objetivo de poner fin al conflicto en Gaza, tras la manifestación de ambas partes de su apoyo al plan de paz propuesto por el presidente estadounidense, Donald Trump. Las negociaciones se están llevando a cabo en la ciudad egipcia de Sharm el Sheij y son facilitadas por Estados Unidos, justo antes de conmemorar el segundo aniversario de la ofensiva israelí en la región. El foco de estas conversaciones es cerrar la brecha entre las partes y definir los detalles para implementar la primera fase del plan de Trump, que incluye la liberación de rehenes y prisioneros palestinos, así como un alto el fuego inmediato.
Este plan ha encontrado un amplio apoyo internacional y despierta esperanzas de concluir una guerra devastadora que ha alterado la política global, causado la muerte de decenas de miles de palestinos y dejado a la Franja de Gaza en ruinas. Sin embargo, el plan presenta notables desafíos, como la exigencia de desarme de Hamás y la administración futura de Gaza.
En la mesa de negociaciones, el equipo de Estados Unidos es encabezado por el enviado especial Steve Witkoff, quien llegó junto a Jared Kushner, yerno de Trump, y figura clave en la administración anterior. Por parte de Israel, el negociador principal es Ron Dermer, mientras que Khalil al Hayyah lidera a Hamás. Se estima que estas conversaciones serán breves, con Netanyahu mencionando que no deberían prolongarse más de unos pocos días y advirtiendo a Hamás de la importancia de actuar con rapidez para evitar que se pierdan las oportunidades.
El plan de paz, compuesto por 21 puntos, establece que Hamás debe liberar a todos los rehenes en un plazo de 72 horas tras la aceptación del acuerdo. Israel, a su vez, liberará inicialmente a 250 palestinos condenados a cadena perpetua y a 1,700 hombres y mujeres detenidos desde el inicio del conflicto, así como los cuerpos de 15 palestinos por cada rehén entregado.
El desarme de Hamás sería un requisito previo para la retirada gradual de tropas israelíes de Gaza, donde posteriormente se desplegaría una fuerza internacional para garantizar la seguridad. Se plantea también la creación de un Gobierno provisional para supervisar la gestión y reconstrucción de Gaza, con la participación de figuras como Trump y el ex primer ministro británico Tony Blair.
Entre las interrogantes que surgen, se destacan el calendario de estos pasos críticos, así como las posibles desacuerdos que podrían requerir nuevas negociaciones. A pesar de que Hamás ha mostrado disposición a entregar sus armas a una futura autoridad palestina, la propuesta de una administración extranjera en Gaza es inaceptable para el grupo.
Netanyahu ha afirmado que Israel acepta el plan de Trump en su totalidad, enfatizando que se trata de una oferta que debe ser aceptada sin modificaciones, y ha advertido sobre la posibilidad de una “grave acción militar” si Hamás no actúa conforme a lo pactado.
Este lugar de conversaciones se convierte en un posible hito, pero la complejidad y los matices del conflicto hacen que su resolución requiera esfuerzo y compromiso de todas las partes involucradas.
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