“Pocketing, Irene, se llama pocketing, no le pasa nada al pavo ese que no les pase a otros mil”. Con esa frase de su amiga Noe y no de otra forma fue como Irene se dio cuenta de que el hombre con el que salía desde hacía más de un año, “por decir algo”, no estaba “en un mal momento” sino que respondía a un patrón de conducta. “Tuve que preguntarle que de qué me estaba hablando porque no había escuchado esa palabra jamás”, cuenta por Skype, desde Barcelona. Noe se lo explicó: “Es cuando tienes una relación con alguien pero esa relación no sale de las paredes de su casa, o de la tuya. Fuera de ahí… no te conoce. De ahí lo de pocketing, de pocket, de bolsillo. Una vez en la calle, es como una cosa que te guardas en el bolsillo”. Dice Irene que “sí”, que “claramente” Iván, al que conoció por Tinder, le estaba haciendo “pocketing” y que cuando se sentó “a poner las cosas claras”, terminaron. Y no bien: “Mira, tía, estábamos bien como estábamos pero ahora mismo no quiero líos’, eso fue lo que me dijo, después de año y medio viéndonos cuatro veces por semana”.
Fue el concepto, reconocer lo que le estaba ocurriendo en un nombre, lo que hizo que esta mujer de 32 años saliera de una relación que era “objetivamente tóxica viéndola con perspectiva”. Como el pocketing, hay decenas de términos que definen patrones de conducta y ayudan a identificarlos. Conceptos que describen formas de llegar, estar o abandonar las relaciones poco sanas, para quien las ejerce y para quien las recibe. Irene no es la única. Casi 200 mujeres y una docena de hombres, desde los 14 hasta los 56 años, han respondido a una petición de este periódico por redes sociales para contar parte de su historia, en el último mes y medio.
Las historias de ellos son principalmente de gosthing (cortar la comunicación con la pareja) y hubo tres en las que la relación simplemente acabó sin que el desamor fuese por ambas partes. Entre las que narraron ellas también hay una docena así, pero mayoritariamente las conductas que cuentan de sus exparejas componen un amplio y diverso abanico de comportamientos en los que el ghosteo se cuela casi siempre en algún momento de la relación. Algunas de ellas ilustran el glosario que sigue.
Banksying
El 5 de octubre de 2018, cuando se confirmó a golpe de martillo la venta de Niña con globo, de Banksy, en una subasta que ya está en la historia, la obra comenzó a autodestruirse ante la mirada de todos los que asistían a la puja. En las relaciones, este pensamiento anticipado que llevó al artista a instalar una trituradora en el cuadro es lo que da nombre a este patrón: personas que pasan semanas o meses sabiendo que una relación va a acabar y planeando esa ruptura. Según una encuesta de Plenty of Fish de aquel año (un servicio de citas como Tinder o Bumble), una de cada cuatro personas habían llevado esto a cabo, y el 44% respondió que creían haber estado en el lado opuesto alguna vez.
Benching
En el benching (de banco) alguien mantiene a otra persona “en el banquillo”. Es una relación de manipulación en la que quien espera no termina nunca de ver desaparecer la expectativa, un ni contigo ni sin ti en el que solo uno decide cuándo el contigo y cuándo el sin ti. Lidia, de 17 años, vivía en ese bucle infinito: “Él iba y venía, de repente me enteraba que tenía novia, luego volvía porque lo habían dejado, y así estuvimos entre los 15 y hasta hace unos meses, yo era como el repuesto, pero es que me gustaba muchísimo”. Y así está también Janire con un “amigo”, ambos ya en la cuarentena: “Solo se acuerda de mí para el periodo de entrenovias, cuando nos vemos no quiere nada a largo plazo, y en cuanto deja de llamarme sé que es porque tiene algo serio”.
Breadcrumbing
Quienes hacen breadcumbring dejan de forma constante migas de atención (de ahí su nombre) para mantener el interés de la otra persona, aunque en general no tienen intención de materializar la interacción y, si lo hacen, será de forma esporádica. Lola, de 39, habla de eso a través de sus vaqueros: “No es el primero ni último cowboy de medianoche, como hace tiempo los bauticé, que me cruzo por Tinder u otras apps, pero desde hace un año y unos meses hay un chico que, bien a través de Instagram o por WhatsApp, aparece de manera intermitente para decir de quedar y tomar algo, con la posibilidad más que explícita de que después nos acostamos, pero esto luego nunca sucede. Ni quedar ni acostarnos, matizo”.
Catch and release

Se trata básicamente de capturar y liberar, como en la pesca deportiva. El objetivo es el de perseguir el objetivo pero no buscan mantener la relación: persisten, conquistan, quedan y adiós. Una vez conseguida la cita, pierden interés.
Catfishing
Su nombre deriva de Catfish, el documental de 2010 en el que Yaniv Nev Schulman descubre después de varios años que la mujer con la que comenzó y mantuvo una relación durante dos de ellos no es quien dice ser. El catfishing consiste en crear una identidad para iniciar un vínculo con alguien. Puede llegar a suponer un delito si quien lo practica roba imágenes y datos de otras personas; y si quien lo perpetra y quien está siendo engañado llegan a entablar una relación o a conocerse en persona, existe la posibilidad de que se convierta en un riesgo que puede ir de la estafa hasta las agresiones.
Cloaking
De cloaca. Es un paso más allá del ghosting. No solo se desaparece, sino que se bloquea a la otra persona de todos los canales por los que mantenían la comunicación.
Cricketing
¿Cómo hacen los grillos? Cricricri. El cricketing es dejar un mensaje en leído durante largo tiempo. Mucho tiempo. Pueden llegar a ser semanas.
Cuffing

Patricia al teléfono jura que no sabe cómo no se dio cuenta antes: “Tengo 34 años, bueno, pues he estado desde los 29 con un subnormal, lo tengo que decir así, un subnormal. Y yo, otra subnormal. Nos conocimos en 2017, en un concierto en septiembre. Salimos hasta abril. Volvió en octubre y volvimos a salir unos cinco meses. Así hasta que el año pasado dije ‘mira ya, esta broma se acabó’. Apareció en mi móvil otra vez a mediados de septiembre y quedamos, pero yo iba con toda la intención no de volver sino de ver qué pasaba. Me dijo literalmente que en verano tenía muchos planes y estar con alguien le alteraba esos planes. ¿Cómo te comes eso?”.
Eso, en Estados Unidos, no solo tiene nombre sino estudios, alertas de que llega ese momento y trucos para preparase: se llama cuffing season y consiste en pasar con alguien los meses de invierno, los más fríos y lluviosos, para luego dejarlo cuando vuelve el sol. La previa a eso es la fielding season, es decir, la temporada de preparar el terreno para decidirse por una opción. Y si se hace en verano también tiene su denominación: freckling season (temporada de pecas).
Curving

El curving es menos agresivo que el cricketing, pero igual de desconcertante, y frustrante, para la persona que lo recibe. Es cuando alguien, de forma consciente y repetitiva, se toma su tiempo para contestar a los mensajes. Quienes hacen curving no escriben, sino que contestan: de forma escueta y a veces monosilábica, para dar a entender que esa conversación ha acabado sin decirlo claramente o para demostrar su desinterés. No están en realidad, pero tampoco se van del todo.
Cushioning
De amortiguar. La práctica consiste en flirtear con otras personas para que amortigüen la caída cuando acabe la relación que se tiene en ese momento.
Fishing
De pescar. Valeria y Joanna viven en Lima, las dos tienen 26 años y un sábado de enero recibieron el mismo mensaje con un minuto de diferencia, del mismo número de teléfono, con una invitación para salir a tomar algo. A Nerea y Carla, con 29 y 30, les ocurrió lo mismo el verano pasado en la costa mediterránea. Valeria y Joanna dicen que fue “chistoso”, Nerea y Carla, que “vaya pringado”, pero las cuatro coinciden en que “no sienta bien” cuando alguien te escribe para quedar “no porque quiera quedar contigo”, sino “porque quiere quedar con quien sea”.
Firedooring
Las puertas de las salidas de incendios tienen que abrirse hacia el exterior, es uno de los requisitos de seguridad que tienen que cumplir. Eso es una relación firedooring, una totalmente descompensada en la que quien lo ejerce solo atenderá realmente a la otra persona cuando necesite algo de ella.
Flexting
De flexionar, en este caso la realidad. Inflar la imagen para que parezca mejor de lo que es antes de conocer físicamente a la otra persona. Según los datos de Plenty of Fish, el 63% de las solteras y el 38% de los solteros han conocido a alguien así.

Gaslightning o luz de gas
Es uno de los dos únicos términos que en español ya tiene una traducción conocida. Hacer luz de gas consiste en un mecanismo de violencia psicológica para hacer dudar a alguien de su propia realidad, negándola e intentando confundirla en su percepción o sus recuerdos. ¿Alguien te ha dicho alguna vez que exageras, que estás loca o loco, que cómo puedes pensar eso y que lo que estás viendo no es lo que tú crees que estás viendo? ¿En una discusión te repite que te acuerdas mal de las cosas o que aquello no pasó como pasó? Eso es luz de gas, un abuso continuo, repetitivo y sutil que desgasta y acaba por anular a quien es víctima de este maltrato.
Ghosting
Adiós sin explicaciones, sin respuesta, sin aviso. Tiene una versión suave, el caspering, de Casper, aquel fantasma amable que da nombre a este tipo de rechazo amable: también sin explicaciones, pero al menos verbalizándolo. Cuando a esa persona se la silencia de forma específica en distintas aplicaciones, se le está haciendo mooning, de la luna que simboliza el no molestar en algunos teléfonos. Y cuando se hace progresivamente, de forma lenta, se llama slow fade, como una sombra que se acerca despacio.
Ghostbusting
Es la contraparte del ghosting. Los y las cazafantasmas que insisten en mantener la comunicación aunque ya no haya nadie al otro lado.
Gatsbying
El término viene de Jay Gatsby, el personaje de la novela de F. Scott Fitzgerald El gran Gatsby (1925), llevada luego al cine (dos veces), que hacía todo lo posible por llamar la atención de Daisy Buchanan. También se conoce como instagrandstanding o instagranding. Es usar Instagram para atraer la atención de alguien, colgar un post o una story porque es el post o la story perfecta para que responda quien se quiere que responda.
Haunting

Aunque la traducción literal de haunting es encantador o encantadora, el término viene de haunt, que como sustantivo puede significar guarida o nido, y como verbo, desde perseguir y rondar hasta obsesionar. Y todo ellos tienen que ver con este comportamiento que consiste en desaparecer haciendo ghosting pero seguir merodeando a la otra persona en redes sociales revisando su actividad.
Hoovering
Pasar la aspiradora, es decir, limpiar el desastre para volver a la vida de alguien. “Yo soy el ejemplo perfecto”, cuenta en un audio María, 16 años. “Mi novio desde los 13 hasta noviembre del año pasado. Me dejaba, sin explicación, volvía a las dos semanas con que lo sentía mucho, que se le había ido la olla. Volvía a desaparecer a los dos meses, y volvía otra vez con que no iba a volver a pasar. Ocho veces hizo esto. Yo esperaba que cambiara, estaba pilladísima, pero en noviembre pensé que eso no iba a tener solución jamás y lo dejé yo. Eso sí, yo se lo dije y se lo expliqué. Creo que lo entendió”.
Kittenfishing

Es el anterior nivel al catfishing, consiste en fingir: que te encanta el teatro cuando no has pisado una sala, que tienes un piso en Malasaña pero vives en Seseña, que estás con un posgrado pero en realidad llevas con ese posgrado desde hace diez años y no lo vas a terminar o que te flipa el techno cuando en realidad lo único que te da es dolor de cabeza.
Love bombing
Esta bomba de amor tiene una primera parte muy rápida en la que las atenciones y las promesas de felicidad eterna son continuas. Y una segunda que comienza cuando se ha conseguido que la otra persona esté entregada a esa relación, y que es acabar con ella tan deprisa como se empezó. Irene, que ahora tiene 40, recuerda a un ex “con un ego enorme y un perfil narcisista”. Primero fue ese love bombing, y la conquistó.

Cuando ya eran pareja, la cosa se complicó: “Cada cierto tiempo, tocaban llamadas de atención, que era como él se refería a los momentos en los que desaparecía, a veces no sabía ni dónde estaba, dejaba de escribirme o llamarme… [un ghosting intermitente que linda con la violencia psicológica]. Según él, lo hacía para que no me acostumbrara. Ahora lo pienso y me digo: ¿Pero qué tipo de persona hace eso para que ‘no te acostumbres a que te traten bien’?”. Irene fue a terapia. “Salí de aquello. Pero nos ciegan siglos de patriarcado”.
Negging

Cata tiene 36 años y vive en Bogotá: “¿Sabes estos hombres que cuando te conocen por primera vez, en vez de hacerte un cumplido te dicen algo bien feo aunque con cara de estar haciendo un chiste? Pues como esos me encuentro cada vez más. El último cuando me vio me dijo: ‘Qué linda, así tan pequeñita ocupas poco espacio”. A Cata, que cuenta que mide 1,53, esos hombres le están haciendo negging (de negar): intentar conseguir el interés de alguien a través de comentarios negativos que intentan anular de alguna forma a la otra persona. Insultos disfrazados.
Orbiting
Orbitar alrededor de alguien en redes sociales, dando likes, viendo sus stories, pero sin llegar jamás a interaccionar. Limita con el stalking, es decir, el acoso en línea.
Phubbing
“Yo esto se lo hago a mi madre, pero jamás me lo había hecho un chico en una cita cuando nos estamos conociendo”, cuenta Noelia. “El último con el que salí de Tinder, justo antes de la pandemia, cada vez que quedábamos me ignoraba la mayor parte del tiempo, siempre mirando el móvil. Que igual tengo 20 años, pero no soy tonta y cuando son tres meses así, pues ya canta, interés tenía cero. Y me lo han hecho más veces”.
Eso es phubbing, la combinación de phone (teléfono) y snubbing (desairar o hacer un desprecio) y que tiene traducción al castellano aunque no está extendida, ningufoneo. También se le conoce como sidebarring (barra lateral) y, según un estudio de Facebook de 2017, un 71% de las personas lo hacen en algún momento, ya sea en pareja, en amigos o en familia.
Pocketing

Una relación de interior, es decir, una pareja con la que las cosas solo funcionan a solas, en su casa o en la tuya o, como mucho, en algún sitio donde no vaya a cruzarse nadie conocido. Pero nada más allá. Viene de pocket, bolsillo, por la metáfora de que una vez en la calle, esa persona va escondida.
Roaching

Roach es cucaracha. Y roaching es comportarse, metafóricamente, como una. Lucía lo explica el mismo día que cumple 51. “Tenía una relación con un hombre de mi edad. Dos años, todo bien. Éramos una pareja o eso creía yo, porque un día, por un comentario que yo pensé que era normal sobre comer un sábado con mi hija que venía a España [está estudiando fuera], me dijo que qué había creído yo, que no éramos pareja ni teníamos nada serio. Tan poco seria era que recogí toda mi ropa de su casa y todas mis cosas del baño y le dije que no estaba ya para gilipolleces a mi edad”. Esta historia, prácticamente igual, la han contado también Lucía, Ana y Fernanda, de 22, 26 y 34.
Submarining

Hacer un submarino es dejar a alguien, ignorarlo durante un tiempo más o menos largo, y después volver. Y volver como si no hubiese sucedido nada. Irma, 39 años, dijo “yo”. Y lo contó: “Desaparece, un día compruebo que se ha echado una novia por las redes sociales. Y pasan cuatro años. Cuatro, ¿eh? Ni uno más ni uno menos. Cuatro años después, una noche de junio, que estás tú tomándote tus copas con tus amigas, recibes un mensaje de esa persona que ha desaparecido y con la que llevas cuatro años sin hablar. Ha habido una pandemia por medio. No te ha preguntado cómo estás ni si ha muerto alguien de tu entorno ni si te has contagiado. Dice cucú. Cucú, me puso cucú, te lo juro, como si no hubiera pasado nada, en plan ‘hola, estoy aquí, no han pasado cuatro años, no me he ido”.
Le sucedió lo mismo a Marta, de 30 años. Conoció a un chico por una app con el que hubo conexión “en muchísimos aspectos desde el minuto uno”. Quedaron una vez y él desapareció: “Se lo tragó la tierra y al año y poco volvió a escribirme como si nada”.
Tindstagraming

Es pasar directamente de un perfil de Tinder que tenga puesto en la biografía la cuenta de Instagram, a esa cuenta, sin preguntar y sin hacer match. Si está cerrada, le dará a seguir sin dar explicaciones de dónde viene y si no, no le hará falta. Revisará esa cuenta a diario, sin seguirla y sin interactuar. Solo vigilando. En realidad, es stalking, acoso en línea. Pasivo, pero acoso.
Throning
Marta tiene 43 años, un sueldo por encima de la media y un puesto por encima de la media en su ámbito: “Cuando quedo con alguien sé perfectamente si esa persona está interesada en mí o en lo que yo represento para esa persona. Uno me lo llegó a decir claro, ‘oye, no hay feeling y ambos nos hemos dado cuenta, pero podríamos hacer una buena pareja y nos podría ir bien en el trabajo’. Me quedé un poco en blanco pero le contesté que a mí ya me iba bien sola, gracias y adiós”. Throning es querer tener una relación con alguien solo por su estatus social o económico.
Zumping
“Si te han dejado por Zoom, bienvenida a mi club, te han hecho zumping, que por lo menos no te ghostean, algo es algo”. Este fue el breve mensaje de Elsa que explica qué es el zumping, un término que se extendió durante la pandemia, cuando las circunstancias epidemiológicas limitaban las interacciones sociales.
Zombieing
Si alguien hace ghosting, de repente quiere volver y lo hace a través de las redes sociales, está haciendo zombieing.
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