El clima político y económico en Argentina ha dado un giro inesperado con la reciente renuncia de Marco Lavagna, quien estuvo al frente del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec) desde 2019. Esta decisión se produce en un momento delicado, ya que el país se prepara para implementar una nueva metodología destinada a medir la inflación de manera más precisa. La información fue confirmada por el ministro de Economía, Luis Caputo, quien aclaró que la salida de Lavagna se debió a discrepancias con el gobierno liderado por Javier Milei.
La administración de Milei ha señalado que la caída de la inflación —una de las preocupaciones históricas de los argentinos— es uno de sus principales logros. Desde los asombrosos 211.4% registrados en 2023, tras la devaluación del peso a la mitad, la cifra se ha reducido drásticamente al 31.5% en 2025, el nivel más bajo en ocho años. Sin embargo, este cambio en la dirección del Indec genera incertidumbre sobre la consistencia de los datos.
La metodología anterior se basaba en una canasta de precios de 2004, lo que no reflejaba adecuadamente los hábitos de consumo actuales, ignorando elementos como los servicios de internet y televisión. La nueva propuesta, elaborada bajo la gestión de Lavagna, utilizaría datos más recientes de los hogares, concretamente de 2017-2018, y se alinearía con estándares internacionales. Pese a esto, el gobierno ha decidido mantener el sistema vigente para evitar especulaciones sobre el impacto que podría tener el cambio en la medición de la inflación.
Caputo mencionó que la decisión de posponer la implementación del nuevo índice surgió de la confianza en que la inflación continuará disminuyendo y que el cambio podría dar lugar a malentendidos sobre sus causas. En respuesta a la dimisión de Lavagna, quien estaba asociado a la oposición peronista y había sido visto como un símbolo de transparencia, Pedro Lines asume como nuevo director del Indec.
El conflicto por salarios bajos en el organismo también ha sido una fuente de tensiones, reflejando un ambiente complejo en el acceso a datos económicos confiables. La renuncia de Lavagna y la resistencia del gobierno a cambiar la metodología invitan a reflexionar sobre la manera en que se comunican y se interpretan las estadísticas en un país donde la confianza en los datos económicos es fundamental.
A medida que Argentina se encuentra en esta encrucijada, la gestión de la economía y la medición precisa de la inflación seguirán siendo temas críticos en la futura agenda nacional.
Gracias por leer Columna Digital, puedes seguirnos en Facebook, Twitter, Instagram o visitar nuestra página oficial. No olvides comentar sobre este articulo directamente en la parte inferior de esta página, tu comentario es muy importante para nuestra área de redacción y nuestros lectores.


