Dinamarca y Groenlandia están a punto de formalizar un acuerdo crucial con Estados Unidos, diseñado para reforzar la seguridad en el Ártico y el Atlántico Norte. La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, anunció esta colaboración durante una conferencia reciente, resaltando que el pacto será beneficioso tanto para la OTAN como para Europa en general. Este tratado debe aún pasar por los procedimientos parlamentarios pertinentes antes de su implementación.
La firma del acuerdo está programada para la próxima semana, coincidiendo con la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Frederiksen subrayó que el entendimiento no solo reafirma la soberanía de Dinamarca y la integridad territorial del reino, sino también el derecho del pueblo groenlandés a la autodeterminación.
Por su parte, el expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha caracterizado este acuerdo como un paso hacia un control más directo de Washington sobre la seguridad de Groenlandia, lo que a su juicio limitaría la influencia de potencias extranjeras en esta región estratégica. A través de su red social, Trump expresó: “A partir de ahora, ningún adversario de Estados Unidos podrá tener jamás una base en Groenlandia”.
El mandatario groenlandés, Jens-Frederik Nielsen, también ha aclamado la inminente firma del documento, considerándolo un paso positivo hacia la defensa de los intereses del pueblo groenlandés y una mejora en la cooperación internacional.
Desde su regreso a la Casa Blanca en enero de 2025, Trump ha insistido sobre la necesidad de un control estadounidense más firme en Groenlandia, un tema que ha suscitado preocupación en Dinamarca y dentro de la OTAN. Recientemente, informes han indicado que Washington planea abrir tres nuevas bases militares en el sur de Groenlandia, sumándose a la base de Pituffik ya existente en el norte del territorio.
Este nuevo pacto no sólo limitará la capacidad de China y Rusia para establecer bases militares o realizar inversiones en Groenlandia sin la autorización estadounidense, sino que también promete satisfacer las inquietudes de seguridad de Estados Unidos sobre esta zona. El secretario de Estado, Marco Rubio, fue claro al declarar que el acuerdo busca excluir a cualquier adversario de la región.
Pese a que Trump no ha revelado la extensión exacta de lo que él llama “control permanente”, se sabe que su administración ha desplegado una considerable presencia militar en Groenlandia, donde se localiza la base espacial de Pituffik. Históricamente, Estados Unidos ha tenido derechos para sobrevolar Groenlandia y construir instalaciones militares, según un tratado de defensa firmado en 1951, que fue actualizado en 2004.
A medida que los debates sobre la independencia de Groenlandia continúan, el nuevo acuerdo podría ofrecer un marco que delimite las relaciones militares en caso de que el territorio decidiera separarse de Dinamarca. Con aproximadamente 57,000 habitantes, parte de la población groenlandesa ya ha expresado su apoyo a la independencia, un hecho que no se ha pasado por alto en el contexto del acuerdo.
Este importante desarrollo destaca el constante posicionamiento de Estados Unidos en el Ártico, una región que cada vez atrae más el interés internacional debido a sus recursos naturales y su ubicación estratégica en la geopolítica moderna.
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