Varias fugas detectadas en los gasoductos rusos Nord Stream 1 y 2, que discurren en paralelo por el lecho del mar Báltico entre la costa rusa y la alemana, mantienen en alerta a las autoridades alemanas y a las de Dinamarca y Suecia, por cuyas aguas territoriales pasan las canalizaciones. La Dirección General de Energía de Dinamarca ha declarado este martes la emergencia en los sectores eléctrico y gasístico y ha establecido una zona de seguridad como medida de precaución. La navegación está restringida en la zona. Por el momento se desconoce la causa de las fugas. La operadora de los gasoductos, Nord Stream AG, con sede en Suiza, ha manifestado que los daños sufridos “no tienen precedentes”.
Aunque ambos tubos están cerrados y sin funcionamiento, están llenos de gas, que debe mantenerse a una presión constante. El lunes por la tarde se detectó una extraña caída de presión en el Nord Stream 2 —un gasoducto nuevo y de mayor capacidad que el Nord Stream 1— que Alemania clausuró pocas semanas antes de que Rusia iniciara la invasión de Ucrania. De una presión habitual de 105 bares, bajó de golpe a siete. Horas después se confirmó que existía una fuga, situada al sureste de la isla danesa de Bornholm.
Durante la noche del martes, las autoridades han detectado también fugas en el Nord Stream 1. Este gasoducto, en funcionamiento desde 2011, dejó de transportar gas a principios de septiembre como represalia del Gobierno de Vladímir Putin por las sanciones europeas.
Ambos gasoductos han estado en el centro de la guerra energética que libra Moscú con Europa incluso desde antes de que empezara la guerra en Ucrania. Gazprom, el brazo energético del Kremlin ha estado reduciendo la cantidad de gas que enviaba al continente a través del Nord Stream 1 para hacer subir artificialmente los precios del gas en los mercados y golpear así a las economías occidentales.
En Berlín, el Ministerio de Economía y la Agencia Federal de Redes aseguran que están en contacto constante con las autoridades de Dinamarca y Suecia y con el operador de ambas infraestructuras para aclarar el asunto. “Actualmente, no conocemos las causas de la caída de presión”, asegura el ministerio en un comunicado.
La agencia danesa de energía informó de que los buques pueden perder flotabilidad si entran en la zona de la fuga y de que también existe riesgo de ignición, aunque precisó que el gas solo afecta al medio ambiente en el área más inmediata, es decir, por donde está saliendo.
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