A lo largo del primer semestre de 2025, el panorama económico de México ha comenzado a mostrar señales de moderación, a pesar de la aparente actividad constante en tiendas, restaurantes y espectáculos. Sin embargo, un análisis más profundo revela que muchas personas están optando por utilizar con cautela sus tarjetas de crédito, guardándolas y eligiendo no endeudarse.
El crecimiento privado ha presentado una desaceleración notable en comparación con años anteriores. El consumo, en este contexto, se encuentra en una pausa, influenciado por la incertidumbre económica y las tensiones comerciales generadas por las agresivas políticas arancelarias de Estados Unidos. La situación no solo es resultado del clima externo, sino también de factores internos que afectan a la economía nacional, como la disminución del empleo formal y la baja en el crecimiento del PIB, lo que ha restringido el gasto de los hogares en bienes y servicios.
Las preocupaciones también se extienden a la reforma judicial y a la consolidación fiscal, que agravan el clima de inversión y consumo. Un estudio de BBVA sugiere que esta tendencia de moderación se mantendrá durante el resto de 2025, proyectando un crecimiento económico de solo 1%, un dato que alerta sobre un consumo cada vez más cauteloso.
Además, la confianza del consumidor ha experimentado un deterioro paulatino, reflejado en una notable reducción de gastos en bienes y servicios no esenciales. En términos concretos, el saldo de las tarjetas de crédito mostró un crecimiento de tan solo 0.9% en junio, evidenciando una baja disposición a endeudarse.
Las cifras oficiales y de diversas fuentes privadas coinciden en ilustrar este mismo cuadro de prudencia en los hábitos de consumo. La Asociación de Tiendas de Autoservicio y Departamentales (ANTAD) reportó una desaceleración en ventas desde mayo, mientras que los índices de consumo privado mostraron caídas del 0.1% en junio y del 0.4% en julio.
A pesar de los esfuerzos del gobierno por estimular el consumo a través de programas sociales, el efecto en la confianza del consumidor ha sido mínimo. Es relevante señalar que el gasto federal en pensiones alcanzó más de un billón de pesos en la primera mitad del año, con un aumento del 75% en términos reales respecto a 2018. Sin embargo, el estancamiento económico y los temores tanto externos como internos siguen generando una atmósfera de incertidumbre.
En otros frentes, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, ha abordado el tema del desabasto de gasolina, atribuyéndolo a problemas logísticos y de contratación. Aseguró que los autotanques adquiridos en el actual gobierno serán transferidos a Pemex, subrayando una intención de mejorar la distribución de combustible. Mientras tanto, los distribuidores de gas LP han acordado un incremento en sus márgenes comerciales, lo que podría impactar los precios, a pesar de las promesas gubernamentales de mantenerlos bajo control.
Así, la economía mexicana navega en un entorno complejo, donde la combinación de factores internos y externos continúa afectando la confianza y el consumo, en un ciclo que parece continuar durante lo que resta de 2025.
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