Después de solo un año como director artístico del Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (Malba), Rodrigo Moura se retirará el próximo mes. Este curador brasileño asumió el cargo en un periodo crucial, durante la expansión institucional más significativa del museo en dos décadas.
Su salida se produce poco después de que Malba anunciara la adquisición de la Colección Daros Latinamerica, compuesta por más de 1,200 obras que han duplicado la colección del museo. Esta compra representa un hito en la historia de la institución e inicia una ambiciosa transformación operativa, arquitectónica y curatoriales.
El museo ha declarado que la incorporación de la colección Daros ha llevado a un cambio sustancial en las prioridades institucionales, señalando la necesidad de una nueva fase que apoye su crecimiento y futuro. Este reestructuración incluye la creación de una nueva posición de director ejecutivo, responsable de la gestión operativa y del planeamiento estratégico, aunque aún no se ha anunciado un reemplazo para Moura, quien se ha convertido en una figura importante en el desarrollo artístico de Malba.
Mientras que otros grandes museos de América Latina cuentan con liderazgo curatoriales y ejecutivos distintos, la figura de un director ejecutivo formal es poco común en la región. Esta decisión de Malba introduce una estructura de gobernanza más corporativa, alineada con modelos de instituciones más grandes a nivel internacional.
Moura compartió su perspectiva en una entrevista reciente, destacando el impacto transformador de la adquisición: “De repente, parece que estoy a cargo de un museo diferente. Esto es espectacular. Cambia todo”. En su despedida, expresó su privilegio de haber trabajado en Malba en este momento histórico, mientras el museo se prepara para celebrar su 25 aniversario, con planes para expandirse a el doble de su capacidad y construir una nueva instalación para almacenamiento de colecciones.
Eduardo F. Costantini, fundador y presidente del museo, elogió las contribuciones de Moura y subrayó la importancia inmediata de la integración de la Colección Daros, que refuerza considerablemente las colecciones contemporáneas del museo. La reciente re-fundación de Malba, según Costantini, requiere una estructura ejecutiva ampliada para adecuarse a esta nueva escala institucional.
La preparación para la celebración del 25 aniversario también incluye la programación de exposiciones para 2026, donde Moura continuará participando como curador o coordinador curatorial en varios proyectos clave, a pesar de que su partida haya tomado por sorpresa a muchos.
Moura, que anteriormente fue curador jefe en El Museo del Barrio en Nueva York y tuvo roles destacados en el Museu de Arte de São Paulo y en el Instituto Inhotim, ha dejado una huella significativa en Malba, fundada en 2001 como la principal institución privada dedicada al arte moderno y contemporáneo en la región. Su colección alberga obras de inestimable valor en el mercado del arte latinoamericano, incluyendo piezas emblemáticas de Frida Kahlo y Leonora Carrington.
La evolución de Malba y la transición de su liderazgo reflejan un momento decisivo que podría establecer un nuevo paradigma para las instituciones culturales en América Latina. La comunidad del arte espera con interés los próximos capítulos en la historia de este destacado museo.
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