Rafael Bonachela, el director artístico y coreógrafo de larga trayectoria, ha anunciado que dejará su cargo en la Sydney Dance Company (SDC) a mediados de 2028, completando así dos décadas al frente de esta prestigiosa institución. Bonachela, originario de España, lideró SDC desde su incorporación en 2009 y ha sido fundamental en la transformación de la compañía, elevándola a un prominente lugar en el escenario del baile global. Su partida no solo marca el cierre de un periodo significativo, sino también una etapa de renovación para la organización.
El coreógrafo, que cumplirá 54 años la próxima semana, compartió en una reciente declaración: “Durante 20 años he tenido el privilegio increíble de dirigir esta compañía. Podría hacer esto para siempre, pero creo que este es el momento adecuado para un cambio.” Esta reflexión subraya su deseo de propiciar un futuro brillante y sostenible para SDC, y ha comenzado conversaciones con la presidenta de la junta, Emma-Jane Newton, y otros directores para facilitar una transición ordenada. “Espero que a finales de este año ya se haya nombrado a alguien y que esa persona tenga un año para programar la segunda mitad de 2028”, añadió.
Bonachela asumió el liderazgo de SDC en un momento crítico, tras el trágico fallecimiento de su predecesora, Tanja Liedtke, y en un contexto donde la compañía necesitaba una dirección clara tras 30 años bajo el legendario Graeme Murphy. Desde su llegada a Sydney, Bonachela ha estado en constante búsqueda de nuevos desafíos, llevando a SDC a convertirse en un centro cultural de referencia y un pilar educativo en Australia.
Bajo su dirección, SDC no solo ha creado nuevas obras, sino que también ha establecido programas de formación para jóvenes bailarines, como el programa pre-profesional creado en 2014, lo que ha ayudado a descubrir y nutrir talentos locales. “No me trasladé a Australia para descansar en la playa de Bondi. Vine aquí porque sabía que había una oportunidad para marcar la diferencia”, enfatizó.
La compañía también ha sido conocida por la intensidad y el rigor físico que demanda a sus bailarines. Bonachela recuerda con orgullo que su estilo distintivo ha sido un factor reconocible en el mundo del baile, destacando la necesidad de un alto nivel de condición física para los bailarines de SDC. “Una vez en Nueva York, alguien del New York City Ballet comentó que hay estar en forma, y luego está estar a nivel de Sydney Dance Company. Es absolutamente cierto,” reflexionó.
Entre sus logros destacados, Bonachela menciona con cariño una colaboración durante el Festival de Sídney en 2017, donde los bailarines –incluyéndolo a él– actuaron desnudos en una propuesta artística que fusionó danza y conexión humana. Este evento, que rompió barreras, demostró su enfoque innovador y la búsqueda de experiencias profundamente significativas.
La invitación que deja Bonachela a su sucesor es clara: “Sé tú mismo. Cada director traerá consigo un conjunto único de habilidades y talentos. La flexibilidad en el liderazgo es crucial.” Así, mientras se acerca su despedida, queda en el aire el legado imperecedero que Bonachela ha dejado en la danza australiana, un legado que, sin duda, influenciará a las futuras generaciones de bailarines y coreógrafos en el camino de la expresión artística.
Actualización: La información recopilada corresponde a la fecha de 2026-03-26 08:04:00.
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