Maria Balshaw, quien anunció en diciembre su decisión de dejar el cargo como directora de Tate después de casi seis años, ha hecho un llamado al gobierno del Reino Unido, específicamente a la canciller Rachel Reeves, para que incentive las donaciones a los fondos de dotación de los museos mediante un aumento en las desgravaciones fiscales para los posibles filántropos. En una entrevista con el Financial Times, Balshaw destacó la desigualdad en la competencia entre los museos británicos y sus contrapartes estadounidenses, instando a un pensamiento más creativo en la política fiscal.
Balshaw, quien ha desempeñado un papel clave en la cultura británica, argumenta que la financiación pública es esencial para el bien común y que se necesita un equilibrio entre los fondos comerciales y filantrópicos. En su opinión, una simple y modesta desgravación fiscal para las donaciones de dotación podría no solo ser asequible, sino también transformar la estabilidad financiera de las instituciones culturales.
A inicios de junio, Tate lanzó el Tate Future Fund, con un ambicioso objetivo de recaudar 150 millones de libras (aproximadamente 200 millones de dólares) para 2030. En anteriores declaraciones, Balshaw mencionó que, aunque hay diversas organizaciones en el Reino Unido trabajando en la creación de dotaciones, ninguna en el sector cultural había llevado a cabo una campaña activa de este tipo. Desde su lanzamiento, el fondo ha visto un aumento significativo, alcanzando las 55 millones de libras (73.3 millones de dólares), en comparación con las 43 millones de libras originales.
A pesar de que Tate reportó un déficit operativo de 5 millones de libras durante el año 2024-25, Balshaw afirmó que la institución está en camino de mantener un presupuesto equilibrado para el presente año. Además, sugirió que el gobierno debería implementar un impuesto turístico en Inglaterra, destinando el 80% de los ingresos recaudados a garantizar la entrada gratuita a los museos.
Balshaw expresó su preocupación respecto a la percepción internacional que se genera al cobrar a los visitantes, afirmando que instituciones como el British Museum y el Victoria and Albert Museum albergan lo mejor de las artes y culturas de diversas naciones. “¿Qué mensaje enviamos si decimos que tenemos su patrimonio, pero cobramos por entrar?”, cuestionó, dejando en claro su postura sobre la importancia de la accesibilidad cultural.
Esta declaración surge en un contexto donde la cultura enfrenta varios desafíos, tanto financieros como de acceso. Las acciones que tome el gobierno ahora podrían definir el futuro de las donaciones y la sostenibilidad de las instituciones culturales en el Reino Unido. Con el compromiso de Balshaw hacia el arte y su deseo de transformar las políticas que lo rodean, queda por ver cómo responderá el gobierno a sus propuestas, especialmente en un entorno económico que requiere resultados concretos y sostenibles.
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