A pocos días de celebrar el 6 de enero de 2026, la tradicional Rosca de Reyes se prepara para volver a ocupar un lugar central en las mesas familiares. Este pan, que simboliza la unión y cierra el maratón festivo Guadalupe-Reyes, es disfrutado en buenas compañías y acompañado de bebidas calientes. Sin embargo, la temporada festiva también trae consigo desafíos para la salud, especialmente tras los excesos alimentarios típicos de diciembre.
Los especialistas en nutrición advierten que el reto no radica en evitar la Rosca de Reyes, sino en disfrutarla con moderación. Mariana Isabel Valdés Moreno, académica y coordinadora de la carrera de Nutriología en la Facultad de Estudios Superiores Zaragoza, señala que muchos buscan compensar los excesos a través de ayunos o saltándose comidas. Esta estrategia, sin embargo, puede desregular el organismo y aumentar el riesgo de atracones.
La clave radica en mantener horarios de comida regulares, eligiendo opciones más ligeras y saludables alrededor de los festejos. Incorporar frutas de temporada, verduras frescas, yogures bajos en grasa y ensaladas en la dieta es fundamental. Y durante las reuniones familiares, se recomienda servirse porciones pequeñas y disfrutar de lo que más gusta, incluida la rosca, usando platos de menor tamaño para controlar las cantidades.
En cuanto a la hidratación, resulta vital recordar que, aunque enero trae consigo un clima más frío, el agua simple sigue siendo la mejor elección. Los refrescos “light” o “cero” no son alternativas saludables, ya que los edulcorantes pueden tener efectos adversos y no compensan una dieta desequilibrada. En este contexto, tés, infusiones y tisanas sin azúcar son opciones excelentes para mantenerse hidratado. Si el ponche acompaña la tradición, debe ser consumido como parte de la celebración, pero no a expensas del agua. Además, se recomienda moderar el consumo de alcohol y acompañarlo con agua, puesto que los mezcladores pueden aportar azúcares en exceso.
La situación también es delicada para niñas y niños, quienes suelen tener un mayor acceso a alimentos altos en azúcares, grasas y sodio durante las celebraciones. Valdés Moreno sugiere involucrarlos en la compra y preparación de alimentos, dando así oportunidades para aprender sobre opciones más saludables y menos procesadas.
Para aquellos que padecen enfermedades crónicas, la recomendación es clara: no interrumpir tratamientos ni seguir ayunos prolongados. La moderación en el consumo de sal, alcohol y bebidas azucaradas es crucial, y es fundamental optar por una dieta rica en antioxidantes, que incluya frutas, verduras y semillas.
Una vez que la última rebanada de rosca ha sido disfrutada, es común que muchas personas opten por rutinas extremas de ejercicio o dietas drásticas. Sin embargo, Valdés Moreno advierte que los cambios drásticos sin evaluación previa pueden ser peligrosos, incluso para la salud cardiovascular. La mejor estrategia es regresar a hábitos saludables de forma gradual, estableciendo metas realistas y, de ser posible, buscando apoyo profesional.
El mensaje final es claro: se trata de disfrutar con equilibrio, compartiendo en familia, moderando las cantidades y priorizando el consumo de frutas y verduras. Limitar refrescos y alcohol, y mantenerse activo, es esencial. La tradición puede vivirse sin culpa, protegiendo la salud y disfrutando de las costumbres que nos unen.
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