Un nuevo capítulo de violencia ha surgido en el suroeste de Colombia, donde la mayor disidencia de la extinta guerrilla FARC ha reivindicado, a través de un video, la serie de ataques que dejaron un saldo trágico de siete víctimas fatales, entre ellas dos policías y cinco civiles. Estos incidentes, que se produjeron el pasado martes, son solo parte de una escalofriante escalada de violencia en el país, el cual enfrenta su crisis de seguridad más severa en diez años.
Los disidentes, que decidieron no acogerse al acuerdo de paz firmado en 2016, llevaron a cabo un asalto coordinado utilizando disparos, coches bomba y drones en la ciudad de Cali y en las áreas circundantes. Según cifras oficiales, se reportaron 28 heridos en medio de una situación caótica que involucró al menos 24 ataques, aunque los guerrilleros afirman que la cifra asciende a 40.
El 61 aniversario de la fundación de las FARC, un grupo que se ha dedicado a la lucha armada desde junio de 1964, ha sido escenario para que un comandante conocido como Marlon Vásquez se dirigiera al público vistiendo un uniforme de camuflaje, acompañado por otros insurgentes armados. En su mensaje, Vásquez se atribuyó la responsabilidad por los ataques, en un ambiente de creciente inestabilidad política.
La situación se torna aún más compleja con el reciente ataque sufrido por el aspirante a la presidencia de derecha, Miguel Uribe, quien fue baleado por un joven pistolero de 15 años. Actualmente, Uribe se encuentra en un estado crítico en una clínica, lo que ha llevado a las autoridades a investigar posibles conexiones entre los ataques de los disidentes y este atentado.
Mientras tanto, el presidente Gustavo Petro, de orientación izquierdista, ha propuesto varias hipótesis en relación a la violencia, señalando incluso que podría haber un trasfondo de narcotráfico con una mafia internacional basada en Dubái. En contraposición, los disidentes denunciaron las acusaciones, tachando lo ocurrido como un “autoatentado” orquestado por la derecha, al tiempo que el gobierno advierte sobre un posible plan de desestabilización en el país.
En respuesta a la creciente violencia, el partido de Uribe, el Centro Democrático, ha suspendido sus actividades de campaña de cara a las elecciones presidenciales de 2026, un periodo donde la derecha busca recuperar el control político en un entorno que parece cada vez más volátil.
La información aquí presentada corresponde a los hechos reportados hasta el 13 de junio de 2025, un contexto que revela la complejidad de la situación en Colombia, donde la paz sigue siendo un anhelo distante en medio de una turbulenta realidad.
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