Durante el primer cuatrimestre de 2026, la situación de las finanzas públicas en México ha revelado un panorama preocupante. Según datos recientes, los ingresos reportaron una caída, mientras que el gasto público continuó su ascenso, lo cual contrasta notablemente con la intención del gobierno de consolidar sus finanzas.
Entre enero y abril, la recaudación total alcanzó 2 billones 954,800 millones de pesos, lo que representa una disminución del 2.2% en comparación con el mismo periodo del año anterior. Este descenso es notable, especialmente porque los ingresos tributarios, que son una de las principales fuentes de financiamiento del estado, registraron 2 billones 70,803 millones de pesos, evidenciando una caída del 1.6%. Este hecho marca la primera reducción en la recaudación de impuestos en un período similar en cinco años, superando las expectativas de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), que había proyectado un ingreso de 2 billones 110,960 millones de pesos.
Por otro lado, los ingresos petroleros también se vieron afectados, generando únicamente 311,528 millones de pesos, lo que representa una caída del 5.9% en términos anuales. Esta caída en dos de las principales fuentes de financiamiento del país ha dejado un impacto significativo en la salud fiscal del gobierno.
Mientras tanto, el gasto público ha crecido. En el mismo cuatrimestre, el gobierno desembolsó 3 billones 175,600 millones de pesos, lo que equivale a un incremento del 1.4% respecto al año anterior. Aunque el gasto programable —destinado a bienes y servicios para atender a la población— se mantiene en aumento, la inversión física sigue limitada, a pesar de los planes de infraestructura anunciados.
Además, el gasto no programable, que incluye costos financieros de la deuda y otras participaciones a estados, aumentó en un 1.2%. Estas decisiones están teniendo un impacto en los Requerimientos Financieros del Sector Público (RFSP), que alcanzaron los 178,500 millones de pesos. Esto ha llevado a que el saldo histórico de la deuda llegue a un total de 18 billones 680,800 millones de pesos, lo que representa un incremento del 2.3% en comparación con el año anterior.
En resumen, el incremento del gasto en medio de una caída en los ingresos plantea serios desafíos para el manejo de las finanzas públicas. Estos números no solo reflejan un momento crítico en la economía nacional, sino que también evidencian la necesidad de una revisión profunda de las políticas fiscales para asegurar la sostenibilidad de la economía mexicana en el futuro.
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