El escenario de la colaboración entre Disney y OpenAI ha estado en constante evolución desde el anuncio de su posible asociación en diciembre. Este acuerdo generó una gran preocupación en Hollywood, ya que muchos se preguntaban cuál sería el futuro de los actores físicos y los contenidos cinematográficos creados por humanos. Sin embargo, a medida que avanzó el tiempo, la atención de la industria empezó a desviarse hacia aplicaciones emergentes de video AI, como SeeDance 2.0, que capturaron la atención del público con imágenes de personajes reconocibles en escenas estilizadas al estilo de Hollywood.
El CEO de OpenAI, Sam Altman, reveló en una entrevista que la demanda de contenido relacionado con los personajes de Disney por parte de los usuarios es abrumadora. Ante este panorama, Disney, bajo la dirección de su CEO Bob Iger, manifestó interés en integrar contenido generado por su modelo Sora en la plataforma Disney+, apuntando a diversificar la oferta de videos cortos en dicha plataforma.
No obstante, la situación se ha complicado. Disney ha tomado acciones legales contra ByteDance, la compañía detrás de SeeDance, alegando que la aplicación infringía derechos de propiedad intelectual de la empresa al ofrecer un “saqueo virtual” de sus contenidos. Este enfoque de protección de derechos no se detiene allí; Disney también ha lanzado amenazas legales hacia Google y otras empresas que, según afirma, utilizaron sus obras sin autorización.
El modelo Sora 2, lanzado en octubre, empezó inicialmente solicitando a los titulares de derechos que optaran por no participar en la generación de videos. Sin embargo, ante la desaprobación pública, OpenAI cambió rumbo, pidiendo a los propietarios de sus derechos que optaran por colaborar con la plataforma, junto a promesas de compartir beneficios futuros.
A pesar de su popularidad inicial tras el lanzamiento de la aplicación en octubre y de alcanzar 3.3 millones de descargas en noviembre, Sora experimentó una significativa caída en su interés, con solo 1.1 millones de descargas registradas en febrero. Según estimaciones de ingresos, la aplicación generó $2.14 millones a partir de 11.7 millones de descargas, una cifra que, aunque considerable, se ve mínima a la luz de los costos asociados con la producción de videos generados por IA, especialmente para una entidad del tamaño de OpenAI.
A medida que avanza el tiempo, la dinámica entre Disney y OpenAI continúa siendo un aspecto crucial a observar. Las discusiones sobre nuevas formas de colaboración e inversión siguen en marcha, lo que podría reinventar no solo la manera en que se concibe el entretenimiento, sino también el futuro del contenido audiovisual en un mundo donde la inteligencia artificial juega un papel cada vez más relevante. La atención del sector y del público promete seguir intensificándose en los próximos meses.
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