Una cantante británica ha denunciado amenazas de muerte luego de admitir que devolvió a su perro tras una serie de conductas problemáticas. Lily Allen dijo que recibió una ola de ataques en línea de activistas de los derechos de los animales después de que hizo la confesión en su libro de memorias. La cantante dijo que se vio obligada a devolver a su perro, una mezcla de maltés y poodle llamado Maggie, a un refugio debido a su comportamiento problemático y agresivo hacia sus otros perros y miembros de la familia. La noticia llegó a la organización People for the Ethical Treatment of Animals (PETA), que escribió una carta a Allen en la que instaba a la cantante a obtener ayuda profesional para tratar el comportamiento del perro en lugar de devolverlo al refugio. En respuesta, Allen afirmó que “no necesito que me den lecciones sobre cómo tratar a los animales” y acusó a PETA de acosarla y enviarle amenazas de muerte. Los defensores de los derechos de los animales han criticado a la cantante por no responsabilizarse de su perro y devolverlo al refugio, mientras que algunos fanáticos han salido en defensa de Allen y su decisión de poner la seguridad de su familia primero. En cualquier caso, se espera que la polémica continúe a medida que se discute el tratamiento ético de los animales y las responsabilidades de los dueños de mascotas.
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