La comunidad académica de The New School enfrenta un momento de gran incertidumbre y tensión tras el anuncio de que se planea despedir al 15% del personal y facultad a tiempo completo antes de junio. Esta medida, comunicada por el Provost Richard Kessler y el Vicepresidente Ejecutivo Fransico Pineda en un correo dirigido a todo el personal académico el 13 de marzo, llega en medio de un déficit proyectado de 48 millones de dólares, que se atribuye en gran parte a una caída en las inscripciones.
Los recortes se producen en el contexto de una serie de medidas anteriores que incluyeron la oferta de paquetes de separación voluntaria y jubilaciones anticipadas a un 40% de la facultad a tiempo completo desde diciembre de 2025. Si bien estas ofertas han ayudado a reducir temporalmente la plantilla, los recortes sistemáticos están en consonancia con una disminución del 20% en las inscripciones desde 2021.
Carrie Hawks, profesora asistente de ilustración, captura el sentimiento general al afirmar que “hay un aire de ansiedad.” La relación con los contratos de término renovables genera preocupación y un ambiente de inestabilidad. Otros profesores, como la directora del programa de BFA, Catherine Telford Keough, también han expresado su inquietud. Aunque algunos programas de Parsons School of Design se consideran “seguros”, se percibe un ambiente de incertidumbre que afecta a todo el personal académico.
Las reestructuraciones incluyen la fusión de Parsons con el College of Performing Arts, así como la integración de Eugene Lang College of Liberal Arts con New School for Social Research (NSSR). Si bien la administración sugiere que estas decisiones responden a la naturaleza interdisciplinaria de la práctica contemporánea, muchos observan que los recortes afectarán desproporcionadamente a los departamentos más grandes, como NSSR y Lang.
La percepción de que la inversión en Parsons está condicionada a la desinversión en otras facultades plantea serias dudas sobre el futuro de la educación en artes y humanidades en la universidad. Keough advierte que “al desmantelar NSSR y Lang, se socava lo que los estudiantes de Parsons realmente buscan.”
Ante esta situación de desasosiego, los docentes de tiempo completo están buscando organizarse para fortalecer sus derechos y proteger sus empleos. Hawks, miembro de un comité organizador del sindicato, hace un llamado a sus colegas para que se unan a esta causa, enfatizando que aunque el personal a tiempo parcial tiene ciertas protecciones contractuales, es fundamental que todos los docentes cuenten con iguales garantías.
Esta serie de recortes y el actual clima de ansiedad auguran un período complicado para The New School y su personal. La comunidad académica está en alerta mientras espera la inevitable llegada de más decisiones administrativas que podrían delinear el futuro de la institución y la calidad educativa que ofrece. La lucha por derechos laborales y la búsqueda de una voz unificada en este contexto han tomado protagonismo, marcando la señal de que el colectivo no está dispuesto a enfrentar estos desafíos en soledad.
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