Un arqueólogo británico ha presentado una nueva perspectiva sobre la excavación de Hoa Hakananaiʻa, el famoso moai conocido como la Cabeza de Isla de Pascua. Este análisis sugiere que su remoción no fue una acción unilateral de extracción imperial, sino un esfuerzo colaborativo entre exploradores británicos y los indígenas Rapa Nui. Este giro en la narrativa podría cambiar la forma en que entendemos la historia de la famosa estatua, que ha estado en el Museo Británico desde 1869.
Hoa Hakananaiʻa es uno de aproximadamente mil estatuas de basalto diseminadas por la Isla de Pascua, una pequeña pero rica en cultura y tradiciones situada frente a las costas de Chile. Los Rapa Nui, los pueblos nativos de la isla, consideran a estos moai como monumentos que sirven de vehículos para los espíritus de sus ancestros. Desde 2018, líderes comunitarios de Rapa Nui han solicitado formalmente la devolución de la estatua, apoyados por el gobierno chileno, alegando que tiene un significado cultural vital y que fue retirada sin su consentimiento.
El arqueólogo Mike Pitts, durante su investigación para su libro “Island at the Edge of the World: The Forgotten History of Easter Island”, encontró nueva evidencia fotográfica y relatos de testigos sobre la excavación. Entre sus hallazgos se encuentra un informe en la Army and Navy Gazette, publicado en 1869, que proporciona un relato detallado del evento. Este descubrimiento fue, según Pitts, una revelación sorprendente en su investigación.
De acuerdo con testimonios, el líder de la expedición, el comodoro Richard Ashmore Powell, fue recibido calurosamente por la comunidad indígena. Un testigo anónimo relató que, al llegar a la isla, los británicos fueron recibidos por cerca de cuatrocientos hombres y niños, mostrando un ambiente de bienvenida, a pesar de la retórica utilizada para describir el encuentro. La comunidad aparentemente llevó a los británicos a la ubicación de Hoa Hakananaiʻa, donde intercambiaron tabaco por asistencia en la excavación, lo que sugiere una relación más compleja entre los isleños y los exploradores de lo que se había supuesto previamente.
La isla, en 1868, estaba sufriendo las secuelas de la explotación y la dominación por parte de poderes externos, lo que podría haber influido en la recepción de los británicos. En medio de la agitación, los Rapa Nui estaban lidiando con la esclavitud en plantaciones y enfermedades traídas por europeos.
Pitts también presentó una fotografía de la excavación, recuperada de un álbum histórico. En la imagen, la tripulación de Powell posa junto a la cabeza de la isla con las herramientas y cuerdas utilizadas en su remoción. Este registro visual corresponde con los relatos previos que indican que cuarenta hombres participaron en la excavación.
Los debates sobre la restitución de Hoa Hakananaiʻa han sido intensos. La postura del Museo Británico ha sido firme, citando la Ley del Museo Británico de 1963, que restringe la desincorporación de objetos de su colección sin aprobación gubernamental. Sin embargo, Pitts sugiere que un excavación conjunta del sitio de origen de la estatua podría ser un proyecto fructífero, alentando la colaboración entre el museo y los isleños.
Con un enfoque renovado sobre este importante patrimonio cultural, el debate sobre la historia de Hoa Hakananaiʻa y su significado para los Rapa Nui está lejos de concluir. A medida que se desarrolla esta narrativa, queda claro que la historia de la cabeza de la isla es tanto una cuestión de arte y arqueología, como un tema de derechos culturales y memoria colectiva.
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