En el primer semestre del año, el dólar ha enfrentado un notable debilitamiento frente a las principales divisas del mundo, una situación que lo coloca en su nivel más bajo en tres años y su rendimiento más decepcionante en más de medio siglo. Este panorama se atribuye, en gran medida, a las políticas comerciales implementadas por la administración de Donald Trump.
El índice Dólar (DXY), que evalúa la fortaleza del billete verde en relación con una canasta de seis divisas de referencia, vio un descenso de 0.23%, cerrando en 96.66 puntos. Este es su menor valor desde el 25 de febrero de 2022. Con una caída acumulada del 10.90% durante el primer semestre, el dólar apenas es superado por un descenso de 15% registrado en 1973, marcando el peor semestre para esta moneda desde la caída del sistema de Bretton Woods.
Frente a otras monedas, la situación es igualmente desalentadora. El euro ha ganado un 12.31%, el yen japonés un 8.77%, la libra esterlina un 9.86%, el dólar canadiense un 5.11%, el franco suizo un 12.78% y la corona sueca un sorprendente 14.23%. Expertos indican que la guerra arancelaria, la notable necesidad de financiamiento de Estados Unidos y las dudas sobre la independencia de la Reserva Federal han debilitado el atractivo del dólar como refugio seguro para los inversionistas.
De acuerdo con analistas de Wells Fargo, la presión sobre el dólar parece continuar durante el segundo semestre; prevén que si la Reserva Federal lleva a cabo recortes de tasas más agresivos que sus contrapartes en el Grupo de los 10, esto ayudará a mantener la tendencia de devaluación de la moneda. Sin embargo, se observa un posible giro en 2026, cuando las políticas monetarias y las tendencias de crecimiento pudieran favorecer una recuperación.
Por su parte, expertos de Oxford Economics resaltan que el dólar ha perdido más de un 10% de su valor frente a las principales divisas flotantes desde su apogeo en enero. Este fenómeno se ha caracterizado por una liquidación coordinada de activos estadounidenses, que ha persistido a pesar del aumento en los rendimientos de los bonos. La combinación de un dólar debilitado con mayores rendimientos es un patrón poco común, que recuerda más a situaciones que típicamente se verían en mercados emergentes en crisis.
Este contexto ha sido analizado por Felipe Mendoza, analista de Mercados Financieros, quien señala que la debilidad del dólar se debe en gran medida a la anticipación de recortes en las tasas de interés, respaldados por las más recientes declaraciones de Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal. Esta situación genera expectativas de que el dólar podría seguir enfrentando retos, lo que hace que su comportamiento en los próximos meses sea motivo de observación y análisis.
Es importante señalar que toda esta información se basa en datos hasta el 1 de julio de 2025, y cualquier cambio posterior podría influir significativamente en el mercado de divisas y la economía global.
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