Recientemente, se anunció un acuerdo público-privado que promete transformar la producción de vacunas de ARN mensajero en México, marcando un hito en la estrategia de salud del país. Este acuerdo involucra a la biofarmacéutica estadounidense Moderna, el laboratorio mexicano Liomont y la empresa estatal Birmex, y se articula en tres fases a lo largo de cuatro años.
La historia detrás de este acuerdo es significativa, ya que remonta a experiencias anteriores en México, como el convenio de 2009 con la farmacéutica francesa Sanofi durante la crisis de la influenza. Aquel proyecto, que pretendía establecer una planta de producción local, enfrentó múltiples retrasos y costos elevados, llevando a que la producción nacional de la vacuna iniciara recién en 2023-24. La crítica hacia esa negociación fue contundente, sobre todo por parte de figuras como el exsubsecretario López-Gatell.
A diferencia de aquél intento, el nuevo acuerdo busca optimizar la producción de vacunas ARN mensajero, comenzando con la importación del producto terminado desde Norwood, Massachusetts, en 2026. La primera fase prevé la distribución de hasta 10 millones de dosis anuales a través de Birmex. En la fase intermedia, que abarcará 2027 y 2028, se realizará la transferencia de tecnología a la planta de Ocoyoacac, mejorando la infraestructura para el almacenamiento a temperaturas específicas. Finalmente, a partir de 2028, se alcanzará la producción completa en México, incluyendo el principio activo del biológico.
Pese a que aún no se han revelado cifras de inversión, se anticipa que el subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, Eduardo Clark, habrá conseguido precios competitivos para estas vacunas de última generación. Este proyecto se está desarrollando en un contexto donde el fortalecimiento de la autosuficiencia en salud es crítico, y se espera que no sólo beneficie a México, sino que también permita la exportación hacia América Latina.
Sin embargo, la ausencia de la Secretaría de Economía, bajo la dirección de Marcelo Ebrard, en las negociaciones plantea interrogantes sobre la coordinación interinstitucional en un tema que, aunque centrado en salud, tiene un impacto económico significativo. Además, un actor fundamental será Cofepris, el regulador de salud, cuya capacidad para agilizar trámites representa un factor determinante para el éxito del proyecto.
Un aspecto a considerar es cómo la situación actual de Moderna en Estados Unidos afecta sus operaciones. La compañía ha enfrentado desafíos con la FDA, que ha cuestionado el diseño de sus ensayos clínicos, lo que ha llevado a la negación de la aprobación de su vacuna contra la influenza.
Por otro lado, el anuncio de que la cadena de Farmacias Similares, conocida como Dr. Simi, comenzará a vender medicamentos de patente, refleja una estrategia para diversificar su oferta y competir en un mercado cada vez más saturado. Este movimiento podría alterar las dinámicas de precios en el sector y atraer a un nuevo segmento de consumidores.
En resumen, el acuerdo para la producción de vacunas ARN mensajero en México representa una oportunidad significativa para fortalecer la infraestructura de salud del país, mejorando la capacidad de respuesta ante pandemias y asegurando el suministro de biológicos esenciales. La coordinación entre instituciones y la agilidad regulatoria serán fundamentales para el éxito de esta ambiciosa iniciativa.
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