El gobierno de México mantiene un enfoque optimista sobre el crecimiento de su economía, según su autoevaluación. A pesar de los aranceles impuestos y la incertidumbre que generan, se destaca la fortaleza económica del país. La administración confía en que los programas sociales impulsarán el consumo, junto con un aumento en la recaudación fiscal y un impacto menor de lo esperado de los aranceles sobre las exportaciones.
De acuerdo con la Secretaría de Hacienda, liderada por Edgar Amador, la proyección de crecimiento para el año se sitúa entre 1.5% y 2.3%, descartando cualquier posibilidad de recesión. La estrategia del gobierno incluye un “escudo” financiero de 107,800 millones de pesos, preparado para afrontar una caída del 1% del PIB.
Sin embargo, este optimismo emerge justo cuando está a punto de entrar en vigor un arancel del 30% anunciado por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Este nuevo arancel podría tener repercusiones significativas en la economía mexicana y en su sector exportador, aunque el impacto dependerá de su aplicación y los productos afectados.
Marcelo Ebrard, secretario de Economía y principal negociador con Estados Unidos, afirmó que el gobierno ha hecho todo lo posible para mitigar el efecto del arancel y que ahora solo queda esperar su implementación. Este contexto genera nerviosismo entre los inversionistas y analistas económicos, mientras que el gobierno se mantiene en una postura de confianza, celebrando los recientes datos de crecimiento.
En el segundo trimestre del año, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) reportó un crecimiento del 0.7% respecto al trimestre anterior, así como un aumento del 1.2% en comparación con el mismo periodo del año anterior. Este resultado supera las expectativas, llevando a la presidenta Claudia Sheinbaum a expresar satisfacción por la corrección del pronóstico del Fondo Monetario Internacional, que ahora espera un crecimiento de 0.2% en lugar de una contracción del 0.3%.
El jefe de la Unidad de Planeación Económica de la Secretaría de Hacienda, Rodrigo Mariscal Paredes, respaldó esta visión, asegurando que la economía de México no caerá en recesión en 2025. Aportó, además, que las cifras preliminares sugieren un crecimiento base positivo de 0.8%.
No obstante, el análisis de Banamex indica una mejora moderada en la actividad económica, aunque persisten señales de debilidad en los factores determinantes del crecimiento. La incertidumbre, junto con la desaceleración de la economía estadounidense y la consolidación fiscal en México, prevé que el crecimiento se mantenga limitado en los próximos meses. Según las proyecciones de Banamex, la economía crecerá apenas un 0.4% en 2025 y un 1.5% en 2026.
Finalmente, a pesar de los festejos oficiales por los indicadores positivos, es esencial reconocer que la economía muestra signos de estancamiento, con un crecimiento que se encuentra muy por debajo del promedio registrado entre 2000 y 2018, que fue de 1.9%. La situación actual sugiere que, aunque se evite la recesión, los desafíos económicos continúan con un horizonte incierto.
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