Los recientes Indicadores IMEF Manufacturero y No Manufacturero dejaron entrever una preocupante realidad: la economía mexicana se encuentra en un estado de fragilidad al comienzo del tercer trimestre. Los datos de julio revelan una actividad baja, sin indicios definitivos de recuperación.
El Indicador Manufacturero muestra una caída notable de 2.1 puntos, situándose en 45.5 unidades, lo que marca ya 16 meses consecutivos de contracción. Esta tendencia revela una pérdida significativa en componentes clave: nuevos pedidos cayó a 43.3, producción a 44.2 y empleo a 43.4, todos en descenso y reflejando la debilidad operativa en la industria.
Un dato alarmante proviene de los inventarios, que experimentaron una drástica contracción, cayendo de 53.0 a 46.1 puntos en solo un mes. Esta rápida disminución acentúa la alarmante falta de dinamismo en el sector manufacturero.
Por el contrario, el Indicador No Manufacturero registró una ligera mejora de 0.4 puntos, alcanzando 49.1 puntos. Aunque esta cifra sugiere una leve recuperación, se encuentra aún por debajo del umbral de expansión de 50 puntos, lo que evidencia un estancamiento continuo en la actividad del sector servicios y comercio.
A pesar de que el segundo trimestre de 2025 mostró un crecimiento económico positivo del 0.7% trimestral y un incremento anual del 1.2%, no se puede pasar por alto la fragilidad presente en varios frentes. La industria parece haber repuntado tras dos trimestres de contracción, impulsada en buena parte por la construcción no residencial, pero el sector agropecuario ha retrocedido debido a sequías y una difícil base de comparación.
A nivel externo, la balanza comercial de junio ofreció un respiro al registrar un superávit, gracias a un repunte en las exportaciones no petroleras, destacando especialmente la manufactura automotriz. Sin embargo, la debilidad en las importaciones de bienes de capital sugiere una inversión privada a la baja y, además, persisten importantes riesgos comerciales, tales como la posibilidad de nuevos aranceles por parte de Estados Unidos y los requisitos regulatorios cambiante en México.
Con esta información, es claro que, aunque existen algunos signos de resiliencia en la economía mexicana, la senda hacia una recuperación sostenible todavía enfrenta múltiples desafíos.
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