La economía mexicana enfrenta importantes desafíos, marcando un retroceso en su actividad económica en noviembre de 2025, según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). Este indicador se traduce en una caída del 0.2% en comparación con el mes anterior, rompiendo la racha de expansión de 1% que se había observado en octubre. Este giro inesperado ha generado preocupación entre analistas, quienes subrayan que el desenlace resulta inferior a las esperanzas previas de un ligero impulso en los principales sectores económicos.
El año 2025 se ha visto marcado por contracciones en cuatro meses diferentes: en marzo y julio se reportaron caídas de 0.2% y 0.3%, respectivamente, mientras que en septiembre y noviembre las disminuciones fueron de 0.4% y 0.2%. Contrario a estas cifras, el Indicador Oportuno de la Actividad Económica (IOAE) sugirió en noviembre un crecimiento leve de 0.1%, lo que añade un matiz de confusión a las expectativas de desarrollo.
Alejandro Saldaña, economista en jefe de Ve por Más (Bx+), destaca que la actividad económica se ha debilitado, apuntando a la incertidumbre persistente como un impedimento crítico. Esta incertidumbre se ve amplificada por las señales de desaceleración de la economía estadounidense, lo que, según los analistas, podría afectar aún más a México en el corto plazo. En la revisión de las proyecciones, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) redujo su expectativa de crecimiento para 2025, que inicialmente oscilaba entre 1.5% y 2.3%, a un rango más modesto de 0.5% a 1.5%.
En el contexto diario, la encuesta Citi de Expectativas reveló un crecimiento promedio de solo 0.4% para el mismo año, con previsiones que varían desde el 0.6% de Multiva hasta una expectativa nula del 0% por parte de Scotiabank. Estas cifras revelan un escenario de fragilidad económica, donde el retroceso del 0.2% en noviembre es una clara muestra de la falta de consolidación en esta recuperación.
Analizando los sectores que más han influido en este fenómeno, el sector agropecuario lideró la caída, con un descenso del 0.7% en su actividad, la mayor contracción desde agosto de 2024. Esto se produjo a pesar de un ligero rebote en las exportaciones. Por otro lado, el sector servicios también sufrió, cayendo un 0.4%, con impactos más pronunciados en áreas como el comercio al por mayor, que vio una disminución del 2.2%.
En contraste, las actividades secundarias, que incluyen industrias como la construcción, mostraron signos de recuperación, con un crecimiento del 0.2% en noviembre, tras una serie de caídas. La construcción, en particular, destacó con un crecimiento del 1.6%, recuperándose de las pérdidas sufridas previamente debido a factores climáticos adversos.
Mientras tanto, las expectativas a futuro se ven empañadas por el panorama incierto, donde la actividad económica se enfrenta a desafíos persistentes. En esta atmósfera, los analistas advierten que será crucial observar cómo se desarrollan las tendencias tanto localmente como en la economía estadounidense, ya que cualquier cambio significativo podría tener repercusiones directas en la salud económica de México.
Los datos actuales reflejan la complejidad y fragilidad de un entorno que demanda atención y acción sustancial para evitar un mayor deterioro. La economía mexicana, mientras tanto, navegará entre las turbulencias del año que comienza, con la esperanza de encontrar un camino más sólido hacia la recuperación.
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