La Economía Social se posiciona como un pilar fundamental en la cooperación internacional y el desarrollo sostenible, especialmente en el contexto de la Ley 1/2023 y el VI Plan Director de la Cooperación para el Desarrollo Sostenible, que la reconocen explícitamente como un modelo empresarial clave. Este modelo no solo representa alrededor del 10% del PIB español, con más de 70,000 empresas y 2.5 millones de empleos, sino que también se extiende globalmente, involucrando a más del 12% de la población mundial a través de tres millones de cooperativas.
Un reciente informe ha analizado 1,829 registros del Ministerio de Asuntos Exteriores, revelando que la Economía Social ha movilizado 136.8 millones de euros en Ayuda Oficial al Desarrollo en 971 proyectos repartidos en 50 países. De esta suma, 43.8 millones fueron administrados directamente por estas entidades, evidenciando su efectividad operativa y su profundo conocimiento del terreno. Las empresas de Economía Social no solo fomentan el emprendimiento y el empleo de calidad, sino que también promueven una redistribución más equitativa de la riqueza, más aún en contextos de vulnerabilidad.
Además de los números, el informe destaca que la Economía Social contribuye significativamente a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), impactando en 98 de las 169 metas. Las áreas destacadas incluyen la lucha contra el hambre (35.81% de contribución), la igualdad de género (18.92%), la educación de calidad (15.80%) y el trabajo decente (8.20%). Esto demuestra que, al fortalecer la Economía Social, se avanza en la seguridad alimentaria, la igualdad y el bienestar social.
Sin embargo, a pesar de su eficacia, solo el 21% de los proyectos analizados consideran la Economía Social como un objetivo central. Esta cifra muestra la necesidad apremiante de su mayor reconocimiento dentro de la política pública, esencial para reducir las desigualdades globales y fomentar sociedades más justas. La cooperación internacional necesita adoptar este modelo comprobado como prioridad, no solo por su potencial para abordar retos globales, sino porque ofrece soluciones tangibles.
Con un contexto renovado en la política española de cooperación, contar con datos sólidos sobre la contribución de la Economía Social es vital. El informe, respaldado por el Ministerio de Trabajo y Economía Social, proporciona un marco claro para guiar políticas públicas que visibilicen el potencial de este sector, demostrando que el crecimiento económico puede y debe ir de la mano con la cohesión social y la sostenibilidad.
En conclusión, la Economía Social se presenta como una oportunidad estratégica para potenciar la cooperación internacional, consolidando a España como un referente mundial en la promoción de un modelo que prioriza el empleo de calidad y la igualdad de oportunidades. A medida que nos adentramos en 2025, es crucial que se reconozcan y fortalezcan las contribuciones de este modelo, garantizando que nadie se quede atrás en el camino hacia un desarrollo sostenible y justo.
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