En la Sierra de Zongolica, Veracruz, una de las regiones más rezagadas del país, la Fundación Corazón Raíz ha emergido como faro de esperanza mediante un modelo de intervención basado en la educación comunitaria. Fundada en agosto de 2022 por la abogada Fernanda de la Cerda, esta organización ha alcanzado a más de 10,000 personas en menos de cuatro años, consolidando su presencia en más de 30 comunidades.
El surgimiento de Corazón Raíz refleja una trayectoria personal de De la Cerda, motivada por su compromiso con la justicia social. Después de pausar su carrera profesional, decidió centrar sus esfuerzos en transformar realidades a través de la educación, considerando que esta es la herramienta más potente para fomentar un México más justo. Para lograr esto, se ha desarrollado un enfoque de corresponsabilidad, donde comunidades, autoridades locales y sociedad civil colaboran activamente.
En la práctica, las comunidades donan terrenos y aportan mano de obra mediante esquemas de trabajo tradicional. A su vez, los gobiernos municipales facilitan servicios administrativos, mientras que la fundación se encarga de financiar, coordinar y supervisar los proyectos. Este modelo comunitario entra en acción especialmente en regiones pequeñas y de difícil acceso, donde los habitantes suelen ser entre 400 y 500, y la presencia institucional es limitada.
Entre los logros más destacados se encuentran la entrega de un preescolar y una primaria, además de varios proyectos educativos en desarrollo que responden a vacíos en el sistema formal. De la Cerda indica que algunas comunidades carecen de suficientes estudiantes para abrir escuelas, lo que obliga a operar en condiciones limitadas, donde una maestra puede atender varios grados en una misma clase.
Además, la fundación se dedica a complementar esta infraestructura con bibliotecas de aula, equipos de computación y materiales didácticos. El segundo eje de su labor es la capacitación, enfocada primordialmente en mujeres a través del programa “Mujeres Semilla”. Este programa ha culminado en que el 70% de las participantes logren generar ingresos desde casa.
La capacitación no se detiene ahí; la organización también ha formado a 250 docentes en neuroeducación y desarrollo socioemocional, impactando a más de 5,000 estudiantes indirectamente. Aun así, con una estructura que solo cuenta con tres personas contratadas y dos voluntarios, la sostenibilidad financiera representa un desafío continuo. La búsqueda constante de donativos y alianzas es crucial para seguir adelante.
Con vistas a 2026, Corazón Raíz planea la implementación de Aulas Virtuales Itinerantes, una iniciativa diseñada para combatir la falta de conectividad en la región. Este proyecto tiene un triple impacto, apuntando a la formación de estudiantes, certificación docente y capacitación de adultos en habilidades digitales para el empleo.
No solo se limita a su trabajo en México; la fundación cuenta también con un proyecto en Uganda, donde gestiona una escuela gratuita que beneficia a más de 300 niños, reflejando la posibilidad de replicar este modelo en contextos similares.
A medida que la Fundación Corazón Raíz se proyecta para expandir su acción a seis nuevos municipios en Veracruz, su visión gira en torno a construir ecosistemas sostenibles que integren educación, capacitación y oportunidades económicas. En un país donde la desigualdad educativa persiste, iniciativas como esta ilustran que el cambio es posible desde la base, cuando se privilegia la participación comunitaria y la sostenibilidad.
Actualización: Datos correspondientes a 2026-05-29 18:30:00.
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