La agencia federal del medicamento de EE UU (FDA, en sus siglas inglesas) tiene previsto lanzar un nuevo aviso sobre la posibilidad de que la vacuna de Johnson & Johnson —más conocida en España por el nombre de la filial farmacéutica Janssen— provoque una rara enfermedad autoinmune. Aunque la agencia subraya que los beneficios de la vacuna superan con creces los posibles efectos adversos y que el riesgo es muy escaso, un reducido número de casos del síndrome de Guillain-Barré se han vinculado a su administración, ha informado este lunes el diario The Washington Post, que cita a cuatro fuentes cercanas a la investigación.
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Las autoridades sanitarias han constatado la relación del fármaco con el síndrome de Guillain-Barré. En el que el propio sistema inmunológico ataca los nervios, provocando debilidad muscular y, en algunos casos, parálisis. Puede originarse por una infección bacteriana o viral aguda, pero en esta ocasión se han registrado 100 casos tras la administración de 12,8 millones de dosis de la vacuna de Johnson & Johnson, según el comunicado hecho público por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, en sus siglas inglesas, la agencia federal de salud pública de EEUU). Los casos se han notificado más de dos semanas después de la inoculación, y en pacientes de más de 50 años en su mayoría. Los registros disponibles hasta el momento no muestran ningún caso de Guillain-Barré. Vinculado a las 321 millones de dosis de vacunas de Pfizer-BioNTech y Moderna administradas en EE UU.
El equipo de asesores de los CDC celebrará una reunión en breve para analizar los datos. Según la autoridad sanitaria estadounidense. La incidencia habitual del síndrome de Guillain-Barré es de entre 60 y 120 casos por semana, a consecuencia de un virus, incluido el de la gripe, o una bacteria. Cada año entre 3.000 y 6.000 estadounidenses desarrollan la enfermedad, recuerda el diario. La mayoría se recupera plenamente, pero en algunos casos, sobre todo a partir de los 50 años, quedan secuelas musculares. Alrededor de dos tercios de los afectados experimentan varios días o semanas después de haber estado enfermas síntomas como diarrea o afecciones pulmonares o de los senos nasales.
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Ni la FDA ni la compañía farmacéutica han reaccionado al anuncio del Washington Post, confirmado posteriormente por otros medios. De confirmarse la alerta por parte de la FDA, sería el último revés para la vacuna de Johnson. Que parecía muy recomendable y cómoda por su carácter monodosis. En abril pasado, EEUU suspendió cautelarmente su uso tras una serie de trombos -uno de ellos, mortal- en mujeres en edad fértil. La vacunación con el fármaco se reanudó después de una exhaustiva investigación a cargo de la FDA y los CDC.
Ese mismo mes, la planta de Baltimore de Emergent BioSolutions, único productor en EEUU de la vacuna, se vio obligada a cerrar tras descubrirse que millones de dosis se habían contaminado con la vacuna de AstraZeneca, que también se fabricaba en la planta. Unos 75 millones de dosis de la de Johnson & Johnson fueron a la basura, mientras 40 millones se consideraron aptos para la vacunación. La Administración de Biden desvió la producción del fármaco de AstraZeneca a otras instalaciones y entregó el control único de la planta de Baltimore a Johnson & Johnson, si bien la farmacéutica no ha recibido aún autorización para reanudar la producción.


