El 18 de julio de 2026, Estados Unidos expresó su apoyo a la reciente decisión del Reino Unido de incluir al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán y al grupo terrorista Harakat Ashab al Yamin al Islamiya (HAYI) dentro de su nueva Ley de Seguridad Nacional. Esta medida refuerza la respuesta a las actividades atribuidas al régimen de Teherán, consideradas como una amenaza global.
El portavoz adjunto del Departamento de Estado, Tommy Pigott, emitió un comunicado en el que celebró la acción británica. Pigott enfatizó que los esfuerzos de Irán para llevar a cabo actos de violencia, como asesinatos y secuestros, no solo son deplorables, sino que socavan la soberanía nacional de varios países y las normas internacionales. “Estados Unidos continuará colaborando con sus aliados para hacer frente a estas amenazas y exigir responsabilidad”, añadió.
La legislación británica propuso que la Guardia Revolucionaria de Irán sea clasificada como organización que puede ser perseguida con nuevos poderes, con penas que podrían ascender hasta 14 años de prisión. Esta normativa permitirá a las autoridades del Reino Unido actuar de manera más eficaz contra las amenazas estatales, facilitando la apertura de causas penales por ataques en su territorio.
El gobierno británico tomó esta decisión tras los recientes ataques atribuidos a HAYI, que se han dirigido contra comunidades judías y la disidencia iraní en el Reino Unido, en un contexto de creciente tensión global relacionada con Irán y Rusia.
Por su parte, el régimen iraní rechazó la medida, catalogándola de “injustificada” e “irresponsable”, y acusó a Londres de actuar basándose en “afirmaciones infundadas sobre seguridad”. La administración iraní también advirtió que se reserva el derecho de responder a estas acciones británicas.
En medio de este clima de tensión, la Armada de la Guardia Revolucionaria de Irán advirtió sobre una inminente “hora cero” para una operación contra unidades navales del Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) en la región, lo que ha elevado aún más las preocupaciones sobre la escalada militar. Este incremento de tensiones ha comenzado a repercutir en los mercados, impulsando un notable aumento en los precios del petróleo.
El mando militar islámico declaró que sus fuerzas mantienen un control total del estrecho de Ormuz y amenazó con cortar la exportación de petróleo y gas desde la región mientras continúen las operaciones estadounidenses.
Este conjunto de eventos refleja un panorama internacional complejo y volátil, donde las decisiones políticas, las acciones militares e incluso las dinámicas económicas están interconectadas, y que seguirán influyendo en las relaciones internacionales en los tiempos venideros.
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