Estados Unidos está intensificando su estrategia de combate al narcotráfico en América Latina, un enfoque que incluye operaciones “en tierra” contra cárteles de drogas. Esta maniobra fue anunciada por el secretario de Defensa, Pete Hegseth, durante su visita a Panamá, donde el Pentágono está desarrollando ejercicios militares con 19 países alineados bajo la coalición de lucha contra el narcotráfico.
Desde septiembre del año pasado, la administración Trump ha implementado una campaña de bombardeos aéreos dirigida a embarcaciones vinculadas al contrabando de drogas en el Caribe y el océano Pacífico oriental, que ha resultado en la muerte de al menos 215 personas. Ahora, Hegseth revela que esta batalla se expandirá al terreno, llevando la ofensiva a lugares donde operan las organizaciones de narcotráfico.
“Donde quiera que trafiquen drogas o amenacen al pueblo estadounidense o a nuestros socios, esas organizaciones son un objetivo, igual que ISIS o Al Qaeda”, enfatizó Hegseth, rodeado de militares en un campamento desconocido en la selva panameña. La Coalición Anticárteles de las Américas incluye a países como Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador, Honduras y Perú, todos con gobiernos de derecha, unidos en esta lucha contra el narcotráfico.
Hegseth ha defendido la letalidad de las operaciones realizadas, que han sido criticadas por organizaciones de derechos humanos. Afirmó que no se seguirán procesos judiciales que, según él, permitirían que los cárteles evadieran justicia. “Vamos a destruir estas redes con todas las capacidades del gobierno estadounidense”, advirtió.
En su visión, la lucha contra los cárteles está directamente ligada al tráfico de cocaína y al fentanilo, dos frentes que amenazan no solo a la región, sino también a la población estadounidense. Este enfoque militar refuerza la postura de que las acciones contra los narcotraficantes se consideran una respuesta legítima ante una crisis que ha crecido alarmantemente en los últimos años.
Mientras tanto, se esperan más detalles sobre el desarrollo de estas operaciones y su impacto en la región. La comunidad internacional observa con atención cómo se configura esta nueva fase de la lucha antidrogas, donde la seguridad y la soberanía de los pueblos latinoamericanos se entrelazan con la política estadounidense.
Esta información corresponde a datos disponibles hasta el 13 de agosto de 2026.
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