Estados Unidos ha intensificado sus operaciones en el mar, deshabilitando un tercer petrolero en una semana por intentar violar el bloqueo impuesto a los puertos iraníes. Según el Comando Central de Estados Unidos (Centcom), el M/T Jalveer, bajo bandera de Guinea-Bisáu, fue atacado en el Golfo de Omán el 10 de junio de 2026 a las 23:20 (hora del este). Las fuerzas estadounidenses recurrieron al uso de misiles Hellfire para neutralizar el buque, tras la negativa de la tripulación a seguir las órdenes de detenerse.
El ataque al Jalveer marca un aumento notable en la aplicación del bloqueo marítimo, con los oficiales de Centcom indicando que en los últimos días ya habían inutilizado otros dos buques: el M/T Marivex y el M/T Settebello, ambos de bandera de Palaos. El Marivex fue interceptado mientras intentaba dirigirse a un puerto iraní, y el Settebello fue detenido al transportarse petróleo de Irán.
Desde que se estableció el bloqueo el 13 de abril, las acciones navales de Estados Unidos han resultado en la deshabilitación de nueve buques que ignoraron las instrucciones, la redirección de 135 barcos que se adecuaron a las normativas y la autorización del paso a 42 embarcaciones que llevaban ayuda humanitaria. Centcom enfatiza que este bloqueo se aplica de manera imparcial a todos los navíos de cualquier nacionalidad que operen en aguas iraníes.
La medida es parte de un esfuerzo más amplio de Estados Unidos para prevenir tanto la exportación como la importación del petróleo iraní, un recurso crítico en la economía del país. La situación en la región ha generado preocupación internacional, dada la magnitud de estas acciones y su potencial impacto en el tráfico marítimo global.
Con este último ataque, se evidencian las crecientes tensiones en el área, alertando tanto a naciones cercanas como a grupos que monitorean la seguridad en las rutas comerciales. La postura firme de Estados Unidos se refleja en su compromiso de actuar contra cualquier buque que incumpla las restricciones, reafirmando un enfoque militar frente a las violaciones del bloqueo.
A medida que esta situación evoluciona, la atención internacional se centrará en las repercusiones políticas y económicas que podrían derivarse de tales decisiones, lo que plantea interrogantes sobre el futuro de la dinámica entre Irán y Estados Unidos, así como su efecto sobre la estabilidad en el Golfo Pérsico.
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