En la madrugada del domingo, Estados Unidos llevó a cabo una serie de ataques aéreos dirigidos a objetivos militares en Irán, en respuesta a la reciente muerte de soldados estadounidenses. Esta escalada de hostilidades entre EE.UU. y la República Islámica se produce semanas después de que se reactivaran los conflictos tras un alto el fuego en abril. Según el Comando Central de EE.UU. (CENTCOM), los ataques fueron ordenados por el presidente Donald Trump con el objetivo de disminuir la capacidad de Irán de amenazar la navegación en el estratégico estrecho de Ormuz y castigar a las fuerzas del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica por sus ataques en Jordania.
Los reportes de las agencias de noticias iraníes, como Mehr y Tasnim, confirman bombardeos en Sirik y Hajiabad, así como en otras localidades. Previamente, CENTCOM había informado sobre la muerte de dos soldados estadounidenses y la desaparición de un tercero, un evento que marca las primeras bajas estadounidenses desde que la guerra resurgió el 28 de febrero con la ofensiva israeloestadounidense contra Irán.
El líder supremo iraní, Mojtaba Jamenei, no tardó en advertir a Washington que la “querida nación iraní y el frente de la resistencia tienen lecciones inolvidables que ofrecer”. Reiteró que la repetida violación de acuerdos por parte de EE.UU. demuestra que su palabra no tiene valor. En un giro que intensifica la tensión, Teherán también anunció ataques a bases aéreas estadounidenses en Jordania, así como en Kuwait y Baréin, países que albergan infraestructuras militares estadounidenses.
Las autoridades kuwaitíes reportaron daños severos en instalaciones vitales, incluyendo un incendio grave en una planta de desalinización, lo que ha llevado a la población a temer cortes de electricidad. Mientras tanto, en Irán, se informa que los ataques estadounidenses han causado daños en una estación de bombeo de agua de mar.
Esta serie de incidentes también tiene repercusiones en la navegación marítima en el estrecho de Ormuz, una ruta que antes del conflicto era crucial para el comercio global de hidrocarburos. La reactivación del conflicto ha llevado a un virtual cierre del tránsito marítimo, obligando a Washington a restablecer bloqueos en puertos iraníes.
Los Guardianes de la Revolución han advertido que los ataques estadounidenses no cesarán hasta que se restablezca la calma en la región. Con el temor de un conflicto más amplio en el aire, la comunidad internacional observa de cerca cómo se desarrollan estos eventos en un contexto de tensión creciente.
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