Lo que parece un enfoque insólito para combatir plagas se ha convertido en una estrategia innovadora en Estados Unidos. Ante la amenaza de la Cochliomyia hominivorax, conocida como la mosca del gusano barrenador del Nuevo Mundo, el país ha optado por una solución que podría resultar sorprendente: criar y liberar miles de millones de moscas.
Desde hace tiempo, esta mosca representa un peligro significativo no solo para el ganado, sino también para la fauna silvestre y hasta para los humanos. Las hembras depositan sus huevos en heridas, donde las larvas se alimentan a través de la carne, causando graves daños. La amenaza es tan grave que el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) ha advertido que estas larvas pueden acabar con un bovino de 450 kilos en tan solo dos semanas, lo que subraya la necesidad urgente de un plan de acción.
La Cochliomyia hominivorax no es un visitante nuevo; aunque endémica de países como Cuba y la República Dominicana, las autoridades estadounidenses han trabajado durante décadas para evitar que se expanda hacia el norte. Después de haber erradicado brotes previos en los años 60 y nuevamente en 2017 en Florida, la reciente reaparición de esta larva en México ha puesto en alerta a las autoridades. En respuesta, el USDA ha prohibido la importación de ganado vivo en la frontera sur.
Para combatir esta plaga, se están estableciendo instalaciones en Texas y México, con el objetivo de criar cientos de millones de moscas semanalmente, una inversión que asciende a decenas de millones de dólares. Estas moscas, sin embargo, no serán las típicas: serán machos esterilizados, que al aparearse con hembras producirán huevos que no eclosionarán, reduciendo gradualmente la población de larvas.
Esta técnica, conocida como “control biológico”, se ha probado como eficaz y más ecológica en comparación con el uso de pesticidas, y se ha implementado con éxito en otros contextos, como la lucha contra la mosca de la fruta.
El siguiente paso es liberar estas moscas estériles de manera estratégica, comenzando por el sur de Texas y otras áreas en riesgo. Una instalación especial está proyectada en la Base Aérea Moore, cerca de la frontera con México, y se espera que comience a funcionar a finales de este año, con un segundo sitio en México planeado para 2026.
Este audaz esfuerzo busca no solo proteger la industria ganadera y la economía de Estados Unidos, sino también salvaguardar el sustento alimentario de la nación. En tiempos donde las soluciones innovadoras se vuelven más cruciales, el uso de una estrategia biológica para enfrentar plagas evidencia un enfoque que podría darle la vuelta a la narrativa sobre los métodos tradicionales de control de insectos. La información ofrecida refleja la situación tal como se conocía en julio de 2025, y es testimonio del ingenio humano frente a desafíos ambientales.
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