Estados Unidos ha impuesto sanciones al financiero iraní Ali Ansari y a otras 13 personas y entidades vinculadas a una red internacional de gestión de activos en beneficio del líder supremo de Irán, Mojtaba Khamenei. Esta medida, tomada el 2 de julio de 2026, marca la primera acción de este tipo desde la firma del memorando de entendimiento entre Washington y Teherán el 17 de junio.
El Departamento del Tesoro justificó estas sanciones como respuesta a la reanudación de ataques iraníes contra el transporte marítimo en el estratégico estrecho de Ormuz. Ambos países se han acusado mutuamente de violar los términos del acuerdo de cese al fuego. Ansari, quien reside en Dubái, había sido previamente sancionado por el gobierno británico por financiar actividades del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI). Owne sus desvíos, la entidad bancaria Ayandeh, que dirigía, fue disuelta en octubre de 2025 tras desviar miles de millones a empresas asociadas.
El Tesoro ha declarado que Ansari ha llevado a cabo malversaciones de fondos a gran escala dentro del régimen iraní, desviando recursos públicos hacia una amplia gama de inversiones en propiedades y activos en el extranjero. Utilizando numerosas sociedades pantalla y cuentas bancarias en diversas jurisdicciones, canalizó sus fondos bajo Smart Global Limited, una sociedad que desde 2011 ha realizado inversiones en varios países europeos y en los Emiratos Árabes Unidos.
En un contexto más amplio, las sanciones también incluyen a casas de cambio iraníes que supuestamente facilitan transacciones millonarias en nombre de bancos iraníes sancionados. Dos empresas más, CDM Trading Limited y Naba Alzaki Raw Materials Trading LLC, también figuran en la lista de sancionados. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, enfatizó que el departamento continuará utilizando cada herramienta disponible para aislar a Khamenei y sus asociados del sistema financiero global.
Simultáneamente, el presidente Donald Trump anunció el fin del cese al fuego acordado, mientras que Irán reafirmó su postura, advirtiendo que estaría preparado para una “defensa total”. La tensión entre ambos países no ha disminuido, especialmente con incidentes recientes que dejaron al menos 14 muertos en Irán tras ataques a buques cisterna, lo que provocó represalias estadounidenses.
El analista Brett Erickson ha interpretado estas nuevas sanciones como un indicativo de que Washington está dispuesto a cambiar por completo el marco de negociaciones existente. Las conversaciones no han logrado avances en cuestiones críticas como los peajes para los buques en el estrecho y el desbloqueo de activos iraníes.
A medida que se desarrollan estos acontecimientos, la inestabilidad en el estrecho de Ormuz —crucial para el suministro mundial de energía— plantea serias preocupaciones sobre el futuro de las negociaciones entre Estados Unidos e Irán y la seguridad en la región.
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