Cuba y Estados Unidos sostuvieron conversaciones esta semana en La Habana sobre asuntos migratorios como primer paso para materializar la reapertura de los servicios consulares norteamericanos en la isla, suspendidos por la administración Trump hace cinco años, y reactivar la aplicación del acuerdo migratorio vigente, que establece la obligación de Washington de conceder anualmente un mínimo de 20.000 visados a emigrantes cubanos.
La visita de la secretaria adjunta del Departamento de Estado para Temas Consulares, Rena Bitter, y la directora de los Servicios de Ciudadanía e Inmigración del Departamento de Seguridad Interna de los Estados Unidos, Ur Mendoza Jaddou, es hasta el momento la de mayor nivel de una delegación norteamericana desde que Joe Biden llegó a la Casa Blanca, y se produce en medio de una grave crisis migratoria. En el último año fiscal, 224.000 cubanos entraron a EE UU de modo irregular por la frontera mexicana, y más de 6.000 balseros fueron interceptados en altamar por barcos del servicio guardacostas norteamericanos. En septiembre, Cuba y Estados Unidos realizaron en La Habana un “encuentro técnico” entre Tropas Guardafronteras cubanas y el Servicio de Guardacostas estadounidense para “incrementar la cooperación bilateral” en la lucha contra la emigración irregular.
Bitter y Mendoza fueron recibidas el miércoles por una delegación cubana encabezada por el viceministro de Relaciones Exteriores, Carlos Fernández de Cossío, que, según un comunicado oficial, “reiteró la importancia de que se reanuden totalmente los servicios migratorios y consulares en la Embajada estadounidense en La Habana, incluido el procesamiento de visas de no inmigrantes” y confirmó su disposición a colaborar “con los pasos necesarios para el pleno funcionamiento de los servicios migratorios y consulares de la sede diplomática”.
Por su parte, la embajada norteamericana informó que Washington reanudará el “procesamiento completo de visas de inmigrantes a partir de del 4 de enero de 2023″, priorizando la reunificación familiar, y también que “ampliará los servicios consulares” y aumentará su personal “según las condiciones lo permitan”. En una declaración de prensa, la embajada dijo que durante las conversaciones, Bitter “expresó su preocupación a los funcionarios cubanos por la situación de los derechos humanos e instó al Gobierno a liberar incondicionalmente a todos los presos políticos”. Cuba, por su lado, destaca que el embargo norteamericano debe ser levantado porque es la principal causa del agravamiento de las condiciones de vida en Cuba y supone un estímulo a la emigración irregular.
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